La empresa llamada America... La empresa de consolidar una nueva civilización europea en América no fue a sablazo limpio, sino gracias a un ejército de maestros y curas. Obviamente, si bien los primeros escritos de los descubridores españoles describían a los habitantes de aquellas tierras como «pueblo angelical» cuya «aparente ingenuidad hacía presagiar una fácil y pronta civilización y evangelización», pronto aquellas poblaciones resistieron armadas a los abusos de los primeros colonos españoles, estallando así los enfrentamientos bélicos. Así hay que delatar a los que frente a quienes presentan a los descubridores y conquistadores del Nuevo Mundo como crueles genocidas o unos asesinos, las Leyes de Indias demuestran que reglaron la vida en aquellas colonias y supusieron el origen de lo que hoy conocemos como Derechos Humanos (fueron una vulgar copia) y que tratan de ocultar ese plagio por diestra y siniestra. Por la Real Cedula de su Majestad Isabel La Catolica siempre se preocupó por los derechos de los indios: determinó que seguirían siendo los propietarios de las tierras que les pertenecían con anterioridad a la llegada de los españoles y, en el año 1500, dictó un decreto que prohibió la esclavitud. Nace así un nuevo derecho en la que reconoce que las libertades de los hombres y de los pueblos son algo inherente a ellos mismos, y que por tanto, les pertenecen por encima de las consideraciones de cualquier príncipe o Papa. Sin embargo algunos colonos españoles se ampararon en las encomiendas para sortear las leyes que llegaban desde la España europea y obligar a los indios a realizar trabajos forzados. Lamentablemente como toda institución humana, la encomienda dio lugar a ciertos abusos, y en contados casos, incluso degeneró en una especie de esclavitud encubierta, pero ya en 1518 una ley establece ya «que sólo podrán ser encomendados aquellos indios que no tengan recursos suficientes para ganarse la vida, así como que en el momento en que fuesen capaces de valerse por sí mismos habrían de cesar» es decir; la la actitud de los monarcas españoles contra la esclavitud fue decidida. Tanto Isabel la Católica y después Emperador Carlos V promulgaron decretos que vedaban esa práctica y, «si bien es cierto que Felipe II se deja presionar por los colonos del Caribe haciendo concesiones especiales para Puerto Rico y La Española, poco más tarde vuelve a dejar clara su repulsa hacia este tipo de institución, rectificando una vez más la esclavitud, e incluso haciendo extensiva dicha prohibición a la incipiente importación de esclavos negros prohibiendo su comercio. «Su aparente ingenuidad presagiaba una pronta civilización y evangelización» escribía un monje al Rey Fernando el Católico y es entonces que encarga un estudio jurídico-teológico al dominico Matías de Paz y al jurista Juan López de Palacios, quienes concluyen que «la guerra contra los indígenas sólo será justa cuando sus caciques y jefes prohíban la libre conversión de sus súbditos, o bien sea menester el desterrar inhumanas costumbres que se niegan a abandonar» como la practica del canibalismo, como antrpofagos o los sacrificios de personas a los distintos dioses. Pero por las limitaciones fijadas desde España, en muchas ocasiones habia que tener agallas y ser corajudos ya que en un terreno lleno de verde e inhóspito recurrían a las armas sin que hiciese falta, una Real Orden de 1526 impuso en todas las expediciones militares la compañía de sacerdotes con el fin de poner fin a aquellos abusos. Ya para 1573 Felipe II pone fin a la lucha armada en América confiando sus mayores y más ricas posesiones a un nuevo ejército compuesto, donde en su mayoría eran frailes, maestros, artesanos y campesinos. Comienza la verdadera y definitiva civilización de América. Ante esto así se trato a que todos somos iguales ante Dios y todos eran necesarios para contribuir al engrandecimiento de España aunque algunos lo nieguen; España era inmensa, todos eramos España y daba igual mestizo que mulato, filipino que canario, noble o campesino. Con el tiempo se nos ha ido convenciendo y educando para hacernos creer que éramos unos puritanos anglo - piratas... Sin hablar ingles.
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