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Sucesión Romana ascenso - apogeo - CAÍDA (Cap. XXVII) Los barbaros convertidos al cristianismo. Los ostrogodos y los lombardos eran bárbaros germánicos que sucesivamente se convirtieron en gobernantes de la Italia pos romana. Los ostrogodos eran la rama oriental de los pueblos godos, siendo la occidental los visigodos. Primero se establecieron en el área de Ucrania. Hay que recordar que obligados o con ganas, los bárbaros arrasaban dentro del Imperio Romano con sus enfermedades y sus brutalidades, aprovechaban en muchas ocasiones que ellos mismos ya formaban parte de las legiones del ejército en plan mercenario, pues Roma les confiaba la custodia de las fronteras. En ese ínterin, el panorama europeo se fue mezclando con relativa rapidez. Dos de aquellas tribus germánicas, los anglos y los sajones, acabaron por invadir Bretaña y los romanos se largaron de allí como pudieron o desaparecieron. Mientras tanto, los vándalos se habían metido en la Galia y pasaron por los Pirineos para saquear Hispania antes de irse al norte de África, que ya era llegar lejos; pero es que tras ellos llegaba repartiendo desmadres sin piedad la tribu de los francos, que al establecerse en la Galia dio a ésta el nombre con que la conocemos hoy. En cuanto a los godos en la que he hablado en varias oportunidades sobre todo cuando eliminaron al Emperador Valente en la batalla de Adrianópolis , invadieron por hambre, huían de una peste peor que el COVID, pobreza residual, sed y ganas de violarse mujeres salvajemente en masas al norte de Italia, que ya en esos montes eran arbustos secos. Viendo el desmadre que se venía encima y asumiendo que daban por hecho que desaparecería el cristianismo gentil de Pedro y Pablo las familias patricias sobrevivientes se “mudaron” hacia la parte oriental del imperio, que tenía su capital en Constantinopla (antes llamada Bizancio) convirtiéndose en depositaria del legado cultural, religioso y político de lo que habían sido Grecia y Roma, mientras los invasores hacían el papel de langostas hambrientas de lo que fue el Imperio Romano occidental. Los visigodos ganaron poder por primera vez bajo el emperador Teodosio I (346–395), quien los usó para ayudar a defender la frontera en Moesia, la actual Bulgaria. Bajo el rey electo Alarico un nombre algo simpático nada más que eso (c. 370–410), fue un antiguo militar romano, o un bárbaro romanizado sanguinario al que podríamos considerar primer rey godo digno de ese nombre, o precursor de los más tarde monarcas medievales, abandonaron Moeisa, se convirtieron en arrianos y saquearon ciudades en los actuales Balcanes e Italia hasta que se hizo un pacto con el emperador oriental en 397. Las fuerzas de Alarico crecieron en fuerza, hasta que se hartó de que un emperador llamado Honorio incumpliera promesas pecunarias y le diera largas, así el Alarico empleó sus conocimientos profesionales militares para dirigirse a Roma con un ejército suyo disfrazados de romanos y de barbaros sin nada que perder, reforzado por antiguos esclavos y de romanos resentidos de otras latitudes, entrando con arrechera desmedida contra Roma el año 410 después de Cristo por la calle del medio sembrando el terror y muertos para regalar: Sus tropas saquearon buenamente lo que encontraron por su paso, pero Alarico a pesar que era el propio sangriento que no perdonaba a nadie, temía su carga de conciencia ya algo atormentado: le preocupaba que le pasaría su espíritu después de esta vida y como era cristiano convertido, ordenó que las basílicas de San Pedro y San Pablo y los principales bienes de la Iglesia no FUERAN TOCADOS, dentro de lo que cabe. En aquel desmadre, el poder de los obispos de Roma, ya conocidos como Papas, era lo único sólido en lo que iba quedando al Imperio; así que la cristianización a los invasores, iniciada en el siglo IV, comienza con el milagro de que queda sano y salvo: la Iglesia fundada por Jesucristo: una Iglesia cristiana apostolica y romana, sentando el fundamento cristiano de las monarquías romano-germanas que con el tiempo se convertirían en los reinos medievales europeos. Alarico proclamó al usurpador Priscus Attalus como su emperador romano occidental títere y ocupó Roma, en un acto que contribuyó al colapso final del Imperio Romano. Así que los contingentes bárbaros al servicio de Roma acabaron adueñándose del poder. En el año 476, el último emperador, un niño de 14 primaveras irónicamente llamado (con una mala leche para él por parte de sus papás que asesoraba a uno de los bárbaros) el emperador Rómulo Augústulo que fue en realidad un usurpador no le quedó otra cosa que entregar su corona para luego ser ejecutado por un señor de la guerra de origen hérulo llamado Odoacro en el 476 tomando el poder de Italia, para que continuara el emperador real, Julio Nepote que reinó hasta su asesinato el año 480 d. C y que Odoacro luego envió las insignias imperiales a Zenón en Constantinopla para su reconocimiento. Como verán la fecha no es importante; si el Imperio Romano venía de una constante descomposición inercial y que fue un complejo proceso político con largas trasformaciones sociopolíticos que continuó hacia el mundo medieval. Lo que sí podemos afirmar fue que el imperio romano había durado la friolera más o menos de 1229 años: primero en su forma monárquica, luego en la republicana y finalmente en la imperial, la otrora dueña y fundadora del mundo europeo y mediterráneo y al final la cuna del mundo occidental de hoy y que había sobrevivido a muchos colapsos abismales; pero llena de hombres fuera de serie en todos los ámbitos. Y es por eso que heredamos y seguimos siendo parte de ella, condiciona todavía hoy nuestra fé, cultura, costumbres, nuestra inteligencia y nuestras vidas. Cuando visitamos a Roma, Grecia, Constantinopla, es como si estuviéramos visitando a nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos para que nos cuenten que fue lo que pasó, de donde venimos y nos recuerde quienes somos. @petersbits

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