Secuencia Inicial Del mito a la realidad (Cuarta Parte) El Salvador de Atenas Vamos a Atenas. La ciudad tenía a cierto semidiós cerca de sus corazones. Su nombre era Teseo. Un gran héroe, fue criado solo por su madre Aethra. Al llegar a la mayoría de edad, levantó una enorme roca que contenía fichas dejadas por su padre (a quien conoceremos pronto) y se dirigió a Atenas, matando monstruos y corrigiendo errores mientras lo hacía. Al llegar a la ciudad la encuentra en estado de angustia. El gran rey de Creta Minos exigió el sacrificio de siete jóvenes y doncellas de la ciudad, arrojándolos al Laberinto donde albergó a su monstruoso (hijastro), el Minotauro. Teseo se ofreció como voluntario para matar a la bestia y detener esta locura, navegando a Creta con Minos y sus futuras víctimas de sacrificio. En el camino se informó que se sumergió bajo el agua para encontrarse con la esposa de Poseidón, Amphitrite. En Creta, Teseo conoció a la hermosa hija de Minos, Ariadna, y con la ayuda de ella y Dédalo (arquitecto del Laberinto), mató al Minotauro y salvó Atenas. La muerte del rey Egeo, gobernante de Atenas, llevó a Teseo a ascender al trono y luego a establecer un sistema que es admirado por muchos, pero con el paso del tiempo ha sido distorsionado para llevarlos a otros mares suicidas, allí nació la democracia, pero otros dicen en cambio que nació en ese pueblo tan adelantado en espíritu e inteligencia llamada Atlantida, pero llegó el volcán y quedo como todo en rumores sin pruebas. Como se estableció ese novedoso sistema; Grecia no era un Estado en ese momento ni lo tenía planteado, simplemente, lo que existía eran pueblos autónomos que funcionaban económicamente independiente mente una de otra sin grandes sobresaltos y empieza a crecer la economía y la población. Claro entre estos pueblos o comunidades se entraban a tiros por controlar territorios que le daba para sobrevivir. Asi que para estos tiempos ese gobierno local era fundamental la participación activa de los ciudadanos ya que fueron perdiendo fuelle la influencia de aristócratas o para ubicarnos mejor en el contexto; los burgueses y es allí que empezó a tener más influencia nuevas formas de gobiernos más o menos populares la figura del legislador y el tirano. Esta palabra tirano es una palabra griega que nos es familiar en el lenguaje cotidiano desde el momento en que aprendemos por primera vez los nombres de los dinosaurios. Tyrannosaurus traduce en lugar brillantemente a 'tirano-lagarto', pero tyrannos también puede traducirse simplemente como 'rey'. La elección de la traducción se reduce a cómo pensamos que se presenta el Rey o jefe, Según nuestros estándares, ciertamente muestra características asociadas con el comportamiento tiránico: es paranoico acerca de las conspiraciones para tomar su poder, condena a una autoridad religiosa respetada y amenaza con violencia para extraer información de un pastor anciano. En resumen, apenas muestra el decoro y la reserva que cabría esperar de un monarca. Al principio incluía tanto a malvados de película como a gente muy decente pero cogió mala prensa y quedó más rayado que tigre de bengala la pobre palabra, porque al final tomaron medias contra ella. La democratia o gobierno del pueblo se definió frente al fantasma ideológico de la tiranía. Ser democrático y un verdadero ciudadano de Atenas era oponerse a la tiranía. El 'mito fundacional' de la democracia reforzó esto con su historia de cómo dos hombres valientes, probos, intelectuales con algo de fortuna mataron al tirano ateniense Hiparco en el siglo VI a. C. y así dieron a Atenas la isonomía.(igualdad ante la ley). La pareja de "asesinos tiranos", Harmodius y Aristogeiton, fueron celebrados con el inusual honor de una estatua en el Ágora. La importancia de este grupo de estatuas para la identidad ateniense se destaca por su reemplazo después de que el rey persa Jerjes tomó el original como botín durante su invasión de Grecia (480-479, como parte de las llamadas Guerras Persas). Y mientras el historiador ateniense del siglo V Tucídides lamenta las inexactitudes de la tradición con respecto a las acciones de estos dos hombres (6.53-59), mantuvieron su posición cultural como campeones de la democracia. Se perfeccionó el sistema ya que la base fundamental eran los ciudadanos y estaban obligados a prestar servicio en la infantería elite, en las llamadas hoplitas y tenían que demostrar que habían estado cerca del horno caliente de la batalla, demostrar agallas, inteligencia y nada de cobardía. En esta infantería no había privilegios de clases y servían tanto ciudadanos ordinarios como de las clases altas. Un dato claro: para ser ciudadano y con derecho a voto debías poseer estatura de haberte comido el estiércol de la guerra, debías ser un intelectual importante y tener alguna propiedad reconocida como el filósofo Sófocles que se bregó en 3 batallas de 4 cojones como hoplita ateniense. Debías reunir esas cualidades, no te servía faltar alguna, es decir si fueras un millonario no eras ciudadano. Ser Hoplita, intelectual, y tener alguna propiedad te daba distinción y categoría; era el punto máximo en derechos, libertades y deberes, si llegase a perderla que se le llamaba atimía la afrenta era de película. Así: los brutos, pendejos, idiotas suicidas, esclavos, estaban fuera de la colmena si lo aplicamos a los estándares del siglo XXI, estarían gritando los progress vividores “una violación de los Derechos Humanos a estos pobres indefensos”. Es que el sistema funciona sin estos carajos porque se demostró que si metían la cabeza todo salía un desmadre de antología. Este sistema creado por los atenienses lo manejaban y se beneficiaban algunos tipos que debían ser lo mejor de los mejor de esa ciudad tratando que impacte para todos, parece imperfecta pero funcionó para ellos por muchos años y que Atenas fue el eje moral, intelectual, pero vendría más guerras y más alianzas territoriales para darle valor ese Estado que se estaba forjando que es hoy Grecia y que luego impacto a Roma y luego a Occidente. @petersbits
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