Kirkland fue con su equipo a casa de Marilyn a conocerla y conversar sobre las fotos. Se llevó una encantadora sorpresa al ver que ella parecía una chica más del montón, no la superestrella de la que todos hablaban. Más accesible imposible... Él como buen canadiense consenvador, era tímido, y no sabía cómo hacerle saber que quería hacer unas fotos sensuales. Marilyn tomó la iniciativa y dijo: "Ya sé lo que necesitamos: Una cama y sábanas blancas de seda -tiene que ser seda. Discos de Frank Sinatra y champaña Dom Pérignon." #BeautifulWomen
No comments yet