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Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. XXIII) Hay ciudades que tienen su época, que invitaba a vivir y disfrutar momentos inolvidables y más si el ambiente era romantico y si estaban flechados no hay mucho por donde mirar, pues sí asi era el invierno del año 41 al 40 a. C. la Ciudad de Alejandría era la ciudad de moda ( como una mezcla entre New York, Praga, tenía de todo) por ser fastuosa, cosmopolita y romántica era la más hermosa capital del reino ptolemaico y de todo el Mediterráneo, la envidia de toda la cuenca; poseía una mezcla equilibrada entre lo egipcio y lo griego, entre mar y el cielo. Nuestros tortolos se juraron un amor desmedido entre banquetes de un gasto y lujo sin medidas, se disfrazaban de escalvos para jugar en las esquinas y reconditos de la ciudad, peleaban, bailaban, se escondían por toda la ciudad, se daban besos desenfrenados en las calles, jugaban a los dados, pescaban en el río o en la playa, jugaban a las escondidas en los mercados, calles y la gente se divertía, bebían y hasta compartía con los habitantes de la ciudad algo nunca visto vercontactando tan cerca con la Reina que disfrutaba la compañía de Marco y esa felicidad lo irradiaba con los citadinos. Se hicieron inseparables y los amores de cama eran intensos, cuenta Plutarco que su abuelo era muy amigo del cocinero real de la Faraón y había que cocinar 8 jabalíes asados todas las noches para 12 comensales, porque era impredecible el hambre insaciable de Marco Antonio, que era justificable; algunos comentaban de los ruidos y ejercicios nocturnos que hacían los tortolos, era el espíritu dionisiaco griego con Afrodita protegiéndolos. Sin duda tenía una vida, despreocupada, alegre, divertida, risueña de esos dos amantes, era digna para una pelicula de amor. Mientras Octavio en Roma, tenía un tremendo lío: se enfrentaba a una última amenaza: la de Sexto Pompeyo, su clan dentro de Roma en parte se fueron a vivir en Sicilia, hijo de Pompeyo, miembro del Primer Triunvirato. Era el amo y señor provincial de Sicilia, tenía una gran cantidad de poder en el área y, por lo tanto, muchos de los ciudadanos proscritos buscaron su ayuda. Roma resuelve enviar a Lépido que trató de quedarse con Sicilia para sí mismo, pero sus tropas le hicieron el ridículo mayúsculo y desertaron a Octavio, quien en consecuencia privó a Lépido de todos sus poderes triunvirales, quedándose con 40 legiones. Marco Antonio y Cleopatra tuvieron 3 hijos y para callar los rumores éste fue a Roma con grandes cantidades de ganado y cereales porque fue un año espléndido en Egipto. Para calmar el nerviosismo se casa con una esposa romana adecuada, Marco Antonio se enlaza con la hermana de Octaviano, Octavia Minor, en el año 40 a. C. y tuvo dos hijas, ambas llamadas Antonia. Pero la curia romana se queja la poca entrega de otros bienes, y más bien le parecen que el trigo había subido de precio. En el 37 a. C., el Pacto de Tarento renovó el triunvirato por otros cinco años, pero, la relación entre Octavio y Antonio se deterioraba día a día. En el 36 a. C., cuando el triunvirato previó un peligro claro, la isla de Sicilia fue invadida y Agripa, uno de los hombres de Octavio, derrotó al ejército de Pompeyo. El mello del asunto es que Octavio, estaba construyendo importantes alianzas en Roma con sus familias patricias y consolidando su base de poder, su mente fría y calculadora lo estaba convirtiendo en el mejor capacitado para dirigir y mantener la empresa. Marco Antonio, era todo lo contrario, de guerrero activo y frío, era un tipo sentimental, con intereses muy propios era sin duda un rival ya problemático para Roma, se convirtió en un error del sistema. Sin embargo, para el público, Marco Antonio estaba claramente relacionado con los triunfos de Julio César y era una importante figura militar romana y para paliar esa excelente imagen se infundieron una especie de “rumores infundados con pruebas” con la ayuda de intelectuales romanos, exponiendo tales informaciones en las obras de teatro, cantos, recitales de trovadores, reuniones etc a Marco A. como un gran traidor romano, un farsante; se estaba volviendo cada vez más egipcio y menos romano. Marco Antonio difundió en contra oposición rumores que todo el poder aristocrático, las familias patricias, la curia romana, menos él estaban implicados también en el asesinato de Cesar y que habían encubierto culpando a unos cuantos en el magnicidio a su favor y no habían recibido su castigo. La situación se volvió extremadamente desagradable cuando Marco Antonio envió muchas cartas socavando la integridad de todo el poder de Roma con pruebas que podría comprometerlos ante las legiones y el pueblo romano por el asesinato de Cesar. El poder romano lo quería muerto, los que se levantaron pidiendo explicaciones por esas informaciones fueron ejecutados y olvidados por la historia. Tres años más tarde, en el 37 a. C., Marco Antonio deshonró a su esposa Octavia enviándola a Roma y llevó a su ejército romano contra Labieno (el hijo de un general que había traicionado a César) y que estaba ayudando al rey persa a reunir un ejército poderoso contra Egipto. Cleopatra se unió a él. En el 34 a. C. celebró un gran triunfo en Alejandría. Repudió a Octavia, se casó fastuosamente con Cleopatra y declaró a Cesarión, como hijo de César, heredero legítimo de Egipto, Chipre, Creta, Atenas, Arabia, Sinaí… y de Roma. Al hacerlo, cortó el vínculo final que lo conectaba con el poder romano. Las cartas estaban echadas… @petersbits

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