Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. LXVII) Domiciano y su mala fama ante la historia A la muerte de Tito, Domiciano; pasó el reinado bajo la sombra de su hermano Vespasiano, aunque también disfrutó del título de César. Tuvo éxito con poca dificultad después de la muerte de Tito. Algunas fuentes antiguas lo acusan de envenenar a Tito, pero no hay evidencia directa. Como Tito, hizo deificar a su predecesor. Como emperador, Domiciano fue uno de los más grandes constructores de Roma, construyó un gran palacio en la Colina Palatina y reconstruyó el Templo de Júpiter en el Capitolio, así como docenas de otras estructuras. Era un conservador y admirador de la cultura griega que se identificaba con las tradiciones romanas y la religión estatal romana con inspiración Helena. Pero vivía en estado de paranoia, desconfiaba al final de algunos grupos que fueron perseguidos y expulsados como preparadores de brebajes y venenos, matemáticos y filósofos acusados como subversivos y a los gentiles nazarenos (cristianos) como conspiradores contra el Roma que fueron ejecutados. En el 85 se otorgó el título sin precedentes de censor perpetuo, tradicionalmente el cargo asociado con la tutela de la moralidad romana. Como todos los Flavios, era un recaudador de impuestos severo y un gastador cuidadoso meticuloso, que dejaba un superávit en la tesorería. El mayor problema político de Domiciano fue su mala relación con el Senado, las familias patricias y la aristocracia; instituciones por la que no sentía ni mostraba gran respeto. Esta relación se deterioró a lo largo de su reinado. El retrato de Domiciano como un "mal emperador" se remonta a fuentes senatoriales, en particular a los historiadores financiados como Suetonio y Tácito, aunque no hubo ningún intento de retratarlo como un loco como Cayo o Nerón. Domiciano prefirió gobernar a través de un grupo de la corte que incluyera parientes, libertos y algunos senadores, en lugar de tratar con el Senado en su conjunto; muchos senadores fueron exiliados o ejecutados durante su reinado. Su muerte fue un magnicidio, un golpe de Estado preparado por su mujer; Domicia Longina,. Junto con los Senadores y toda la elite política romana con la complicidad de la guardia pretoriana para ejecutar el asesinato al emperador. Para evitar el embrollo cuando asesinaron a Nerón, cuando varios generales presionados por diferentes castas lucharon a punta de espadones y dagas por todos para ver quien se quedaba con el sillón del Emperador. Pero esta vez gracias a la experiencia vivida; todos se pusieron de acuerdo al designar un sucesor potable para estos mafiosos: Marcus Cocceius Nerva, que tenía unas instrucciones claras de lo que tenía que hacer: romper y dar marcha atrás con los decretos firmados por Domiciano. Las primeras medidas de Nerva se encaminaron a cancelar las medidas represivas de Domiciano contra la aristocracia y familias patricias, eliminó los impuestos de bienes sobre estas familias y la aristocracia, las expropiaciones y devolvió los controles de aduanas, los impuestos que tenían ellos bajo su control durante el gobierno de Nerón. Anuló los destierros, suprimió los decretos contra los gentiles nazarenos y los judíos nacionalistas y prometió no ejecutar nunca a un senador. Organizó un servicio postal bajo el control de la aristocracia romana, creó instituciones de caridad para el cuidado de los niños necesitados y estableció repartos de trigo entre el pueblo para ser un buen demagogo, como no se hacía desde los últimos años de la República. Domiciano tenía un control estricto sobre las finanzas y el tesoro que lo mantenía con la soga corta, pero al entrar Nerva, empezó la hora loca de las ayudas financieras en puestos claves, despilfarro e imponer nuevas medidas de ahorro en algunas áreas. Algunas de estas medidas en vez de ser severo en los ingresos en las aduanas afectaron con reducciones de presupuesto a la guardia pretoriana y las legiones, con la que Domiciano había sido especialmente generoso y tolerante. Ahora cundió el descontento. @petersbits
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