En el Duomo de Milán encontramos una desconcertante escultura que representa a San Bartolomé ( hace referencia al apóstol cuya festividad se celebra hoy en el rito romano y el 11 de junio en los ritos orientales) desollado con su piel a modo de túnica, mostrando un descarnado realismo. La pieza, datada en el año 1562, fue realizada en mármol por el escultor Marco d'Agrat. Observen su mirada que es inquietante y perturbadora; al estar descarnado es como si lo que representa no es lo que uno ve, tiene mucho de fondo y seguramente fue realizada de tal manera que a él espectador le produjera asombro y desconcierto, es una auténtica genialidad perturbadora. Del Duomo de Milán es imposible olvidar su grandiosidad. Es una suma entre desconcierto, belleza y un toque siniestro. Claro careciendo de la modestia, el escultor lombardo firma la obra de la siguiente manera e latín: <<Non me Prassitele, sed Marco finxit Agrates>>, expresión que viene a decir lo siguiente: No me hizo Praxiteles sino Marco d'Agrate.
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