El 'Gran Camafeo de Constantino' IV Parte... El peor daño no lo hacen los malos, sino los tontos. Combinando su propio magnetismo personal e intensos poderes de coerción, Jeronimus tomó el control total de la isla. Trajo bajo su dominio a una banda amotinada de los soldados más despiadados, los más fornidos, los más estúpidos y fáciles de domesticar. Todos ellos quedaron fascinados por su encanto y elocuencia. Así comenzó un señor a traer a las moscas en la vida real. Jeronimus se instaló como dictador en el archipiélago, planeando luego apoderarse de cualquier barco de rescate y convertirlo en un barco pirata. En su tienda exhibió tesoros de la destruida Batavia; miles de monedas de plata, joyas y sobre todo la Gemma Constantiniana .. Permitió que los hombres con su idiotez, hambrientos de avaricia acariciaran al gran cameo romano mientras los seducía y cautivaba con promesas de todos los tesoros similares que les esperaban si se unían a él en motines, asesinatos y piratería. Le bastaba con observar la escalofriante sonrisa de las ratas dispuestas a congraciarse con el verdugo. A partir de allí se cumple el teorema que dice que si pones a 1 malo convenciendo a 1000 idiotas, salen 1001 malos, es decir lo peor no son los malos sino los idiotas. Pero había un problema, ese problema era: Wiebbe Hayes, al frente de un pequeño grupo de soldados con principios y leales. Jeronimus, consciente de que no podían convertirse en malvados, los convenció que fueran a la isla cercana a encontrar agua en un bote; luego de llevarlos en ese sitio, el bote huyó sin ellos dejándolos abandonados; Jeronimo pensaba que se los comieran los indígenas que eran antropófagos o que murieran de hambre allí. Poco sabía él que habían prosperado ... y estaban listos para luchar contra él. Resuelto el problema de Hayes dándolo por muerto; la pandilla de rapaces de Jeronimus tomaron a las mujeres y niñas como esclavas sexuales y la fiesta continuó después, con la matanza de los débiles, para comérselos. En su deseo de reducir la demanda de sus limitados suministros y por pura manía homicida, Jeronimus comenzó a ordenar a sus acólitos que asesinaran sistemáticamente a los hombres y mujeres más viejos y enfermas y a los niños sobrevivientes en la isla y lo hicieron mediante apuñalamientos, ahogamientos, golpizas y estrangulamientos. Orquestando todos los asesinatos a través de sus leales seguidores, Jeronimus presidió el brutal asesinato de alrededor de 120 personas entre hombres, mujeres y niños, en un reinado de terror de 3 meses. Sin embargo, había esperanza en la isla vecina en forma de... Esto aún no termina...
No comments yet