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Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. LXXV) El Agnosticismo griego y los judios en el imperio En el 65 por Jerusalén, un discípulo de Pablo llamado Marcos redactó lo que años más tarde se convertiría en el Evangelio según san Marcos, recogido en la Biblia, donde por primera vez se colocaba lo que sería el Nuevo Testamento de forma didáctica las palabras y los hechos de Jesús según las versiones de boca a boca que habían circulado. Pero más allá Pedro fue el primer Obispo de Roma en lo que era una Sinagoga clandestina, luego que este fue ejecutado lo siguió Un gentil convertido por Pedro un italiano originario de Etruria llamado Lino. Así que al llegar las noticias que viajaban por todo el imperio; en el 77 antiguo compañero de viajes de san Pablo, llamado Lucas, escribió una nueva versión del Nuevo Testamento de la historia de Jesucristo, desde su nacimiento hasta su ascensión. El Evangelio según san Lucas, se basa en parte en el relato escrito por Marcos más de diez años atrás, pero incorpora otras fuentes. Lucas escribió también los Hechos de los Apóstoles, donde relata lo que los discípulos de Jesús dijeron que sucedió tras la resurrección y después se centra en san Pablo hasta su viaje a Roma. En respuesta al conocer cómo se expandía esa nueva religión judaica para el añoa 90, un grupo de sabios judíos nacionalistas se reunieron en la ciudad de Jamnia, una ciudad costera a unos cincuenta kilómetros al oeste de Jerusalén, que se había convertido en uno de los centros del saber judío. Elaboraron la versión final de la Biblia judía. A su vez en Roma, Josefo escribió su libro Antigüedades de los judíos, cuya finalidad era demostrar que los judíos tenían una tradición tan gloriosa como la griega o la romana, y hasta más antigua, señalando que el pueblo judío es el pueblo más importante elegido por Dios desde la creación del mundo. Siguiendo el rompecabezas en el 95, un tal Juan escribió el Evangelio según san Juan, el último de los cuatro recogidos en la Biblia, en el que la figura de Jesús aparece como el Mesías: el Jesucristo de san Juan proclama su naturaleza divina una y otra vez. Es probable que sea del mismo autor el último libro de la Biblia, el Apocalipsis (la revelación). Desde la destrucción de Jerusalén, los judíos nacionalistas dejaron de considerar a los cristianos como una de sus sectas para tenerlos por gentiles - traidores - enemigos. El beneficio para éstos fue incalculable, pues en aquellos tiempos los judíos tenían fama de fanáticos agresivos, y a nadie civilizado se le pasaría por la cabeza convertirse al judaísmo y más si exigían ser parte de unas de las familias patriarcas. En cambio, una religión de la que los judíos abjuraban interesó especialmente a sus más enconados enemigos: los griegos. En Alejandría, el cristianismo cuajó entre la comunidad griega, que pronto diseñó la versión del cristianismo que resultaba más ofensiva para sus odiados conciudadanos. Es el gnosticismo, que es una curiosa mezcla entre la doctrina cristiana y la filosofía platónica: sus rezos no eran en hebreo sino en griego. Platón había afirmado que el mundo verdadero es el mundo de las ideas, la más excelsa de las cuales es el Bien, en el más amplio sentido de la palabra. El mundo que nos muestran los sentidos, el mundo de la materia, es un pálido e imperfecto reflejo del mundo de las ideas, obra de un demiurgo (artesano), una especie de dios menor que había hecho lo que había podido, que no era mucho. Para los gnósticos, el dios de los judíos, el dios descrito en el Antiguo Testamento, era ese demiurgo, ese dios torpe y de segunda categoría. Para algunos de ellos era incluso un demonio. Por contraposición, Jesucristo era la encarnación perfecta del Bien. La salvación del hombre se basaba en el rechazo a la materia, identificada con el mal, y el conocimiento superior (gnosis) de las cosas divinas. Los primeros teólogos gnósticos (Menandro, Cerinto) habían surgido en los últimos años del siglo I, pero la doctrina empezó a tomar su forma definitiva en el nuevo siglo. Carpócrates enseñaba en Alejandría que el mundo había sido creado por ángeles privados de su pureza primitiva. La creación es mala y para librarse de ella hay que alcanzar la gnosis, como lo habían hecho Pitágoras, Platón y Aristóteles. Esta diferencia dio pie a que los agnósticos griegos al verse rechazados por los judíos nacionalistas, ante estas ideas, se provocaron diversas peleas, ataques y luchas contra los últimos, dando lugar al saqueo y destrucción de los bienes judíos, que al final fueron expulsados en algunas pueblos del Oriente del Mediterráneo o fueron enviados a Egipto como esclavos por los romanos. @petersbits

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