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Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. LV) En Roma todo se incendia… A raíz del concilio de Jerusalén Pablo se había comprometido a recaudar donativos que Pedro y los otros apóstoles distribuirían entre los pobres de Jerusalén y reunir dinero suficiente para enviar a los apóstoles y algunos cristianos a Roma. Así que al llegar a Jerusalén y resolviendo pequeñas querellas y desautorizar a los "falsos apóstoles" que pretendían que los cristianos se circuncidaran y aceptaran la ley judía, Pablo emplea magistralmente todo género de argucias para excitar el amor propio y la competitividad entre las distintas comunidades y conseguir así las donaciones más generosas creciendo en Jerusalén la comunidad cristiana más allá de lo esperado en la comunidad judía. Sin embargo, cuando Pablo entró en el Templo se encontró con la indignación de los Rabinos, que consideraban sus enseñanzas contrarias a la Ley de Moisés y llegaron a la conclusión de que con su presencia estaba profanando el Templo. Más aún, corrió el rumor de que había introducido incircuncisos en el Templo. Al parecer Pablo estuvo a punto de ser linchado, y se salvó por la protección que le ofreció un destacamento romano pro cristiano. No tardó en ser llevado ante el procurador Félix acusado de haber profanado el Templo. Pablo se defendió presentándose como un fariseo que creía en la resurrección de Jesús, pero cuando empezó a hablar del fin del mundo Félix miró a sus asesores y llegaron a la conclusión de que estaba loco y lo metió en la cárcel más por acallar a los Rabinos que por otra cosa. Ante esta situación Nerón le llegó informes por parte del procurador y de algunos Rabinos que fueron a Roma a presentar sus quejas ante algunas familias Patricias, explicando la causa de la disminución de colección de las rentas pagadas por los templos judíos debido a la disminución de fieles al templo por culpa de la nueva secta llamada cristianismo y que podría llegar a Roma a crear ese mismo desastre que en Judea. Pero Nerón no le interesaba lo que estaba escuchando ya que su preocupación principal era atender a sus, gustos, deseos y tentaciones: recibió en su palacio a Popea la esposa de su amigo Marco Salvio Otón, sobre la que no había dejado de oír elogios últimamente como militar exitoso, es así que lo envió al exilio como gobernador de Lusitania bien lejos de Roma quedándose en Roma con su esposa. Popea, una mujer demasiada divina, la diosa erótica, la musa de la seducción y del pecado al vivir con Nerón era la consentida del Imperio que podía pedir cualquier cosa por esa boquita: pedía para empezar que para proteger su belleza inmaculada; debía bañarse siempre en su tina con leche de cabra recién ordeñada. Estaba buenísisma entre los mujerones del Imperio, como rodeada de un lujo para ella fuera de borda. Mientras en Judea, Roma resuelve que el procurador Félix fuese reemplazado por Porcio Festo junto con otras medidas: perseguir a los cristianos sumado con ejecuciones y expropiaciones de sus posesiones, apoyar a los Rabinos en el templo a cambio de aumentar la recaudación de los impuestos entre sus fieles, mientras los Rabinos pidieron a su vez reabrir el proceso de Pablo, que fue llevado ante ellos. Pablo comprendió que la prioridad de Festo era evitar problemas con los judíos y los Rabinos, así que lo mantendría en la cárcel. Por consiguiente apeló a su condición de ciudadano romano y pidió ser juzgado en Roma (con lo que le abría a Festo otra forma de librarse de él). Así Pablo zarpó hacia la capital del Imperio en lo que sería considerado su cuarto viaje apostólico. Con él muchos cristianos perseguidos en esas tierras resolvieron viajar también a Roma. Mientras Nerón harto de algunas familias patricias ejecutó a muchos de sus parientes cercanos y lejanos, con un pretexto u otro. Cuando su amante Popea quedó embarazada, se divorció de Octavia y se casó con ella 12 días después. Octavia fue enviada a una isla en el exilio y luego fue ejecutada por su guardia. Aunque su matricidio había dañado su relación con el Senado, nada pondría tanto en peligro su popularidad como el Gran Incendio de Roma. En el año 64 d.C. se inició en el Circo Máximo el 18 de julio, vecina donde vivían familias cristianas y judías y que luego se extendió rápidamente por las otras zonas residenciales. El emperador estaba a 35 millas de distancia en Antium cuando comenzó el incendio, pero esto no detuvo las acusaciones de que él mismo había iniciado el incendio. El fuego continuó durante seis días, e incluso una vez controlado, volvió a encenderse y ardió durante otros tres días. En el peor de los casos, el fuego estaba lo suficientemente caliente como para derretir los clavos de metal utilizados en la construcción. La mayor parte de Roma fue destruida, alrededor de las tres cuartas partes de la ciudad. No hay indicios de una causa, pero los incendios urbanos accidentales a gran escala no eran infrecuentes. Los primeros historiadores pagados por familias patricias enemigas a Nerón; fueron los primeros en relatar el rumor de que el Emperador "tocaba la Lira mientras Roma ardía", leyendo poesía sobre la caída de Troya, como parte de la campaña impopular a Nerón. Pero al necesitar algún tipo de chivo expiatorio, Nerón culpó a los cristianos y judíos, que entonces eran una pequeña secta minoritaria a solo una generación de Jesús (Cristo) de Nazaret. Muchos cristianos fueron arrestados y llevados al Coliseo, donde fueron dados de comer a los leones para diversión de decenas de miles de espectadores. Otros fueron crucificados, cubiertos de brea y quemados. Mientras tanto, Nerón se entregó a orgías salvajes y rápidamente gastó la riqueza que Claudio había acumulado. Los historiadores sostienen que también ordenó la muerte de los discípulos Pedro y Pablo de Tarso, uno fue crucificado y el otro fue decapitado en Roma. Con la opinión pública de Nerón cayendo en picado por la hambruna existente y la mala voluntad contra el emperador aún presente en el Senado, Gaius Calpurnius Piso y varios senadores conspiraron para asesinar a Nerón y que Piso tomara el trono. La conspiración fracasó rotundamente y se ordenó a sus miembros que se suicidaran, incluido a Séneca que no estuvo involucrado. Un año más tarde, Popea muere durante el parto falleciendo con la niña de ambos. Nerón se quedó sin esposa y sin heredero. La elite, la aristocracia y el Senado cada vez más furiosos lo depuso en dos años. Nerón se suicidó el 9 de junio de 68 d. C. Sus últimas palabras fueron "Hoc est fides" ("¡Esto es fidelidad!"), Pronunciadas en alabanza al centurión romano que llegaba para asesinarlo. @petersbits

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