Obras retocadas... (parte 3) No vas a creer que la cosa se limita a los fondos va mucho más allá. Una Santa Catalina de atribución dudosa acabó en un descubrimiento de valor incalculable: una restauración ejecutada en el siglo XX se llevó un repinte para mi gusto horrible, de mal gusto, que ocasiono cambios de colores sorpresivos debido a que desveló algo insólito: No era santa Catalina; era en realidad la Dama del Unicornio, obra de Rafael Sanzio. Un golpe de sorpresas mayúsculas.
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