read.cash Log in
@petersbits more from that month

Sucesión Romana ASCENSO - apogeo - caída (Cap. III) Entre guerras y la expansión. Mientras los generales y sus lugar tenientes regresaban de las campañas, con los tesoros capturados eran repartidos por mutuo acuerdo con el senado romano que funcionaba como órgano regulador y control para la supervivencia de la Republica; entre la casa de la moneta romana y el comando de campaña en cuestión, el Senado romano estaba más que preocupado por mantenerse y regular el poder, estando preocupados por la admiración que había por parte del pueblo romano por sus héroes militares y sus leyendas creadas (porque podrían perder el poder que ostentaban) por lo que lo más sano, era enviarlos a otra campaña para proteger el bienestar de la Republica pero el fin era, entre otras asegurarse que posiblemente ese militar “carismático” no regresara sino otro desconocido y así sucesivamente. Ese equilibrio seguiría dando resultados mientras no tocaban la puerta del senado y de los ciudadnos para saquearlos. Así durante la Segunda Guerra Púnica en el momento más difícil en que Aníbal Barca de Cartago que estaba haciendo una brillante campaña contra Roma en un largo jaque con pocos recursos y con pocos hombres fue llamado de urgencia a defender al norte de África, es decir a Cartago siendo derrotado en la Batalla de Zama en 202 a. C., los romanos, aprovecharon con esos militares victoriosos a expandir sus propiedades, ocupando muchas áreas que habían protegido a Aníbal durante sus 15 años en la península italiana. La derrota de Aníbal también les dio la confianza para atacar y conquistar otras tierras, inicialmente partes de España, y luego atacar Siria en 191 a. C. El senado romano vio que, también había necesidad comercial de controlar las rutas marítimas en el este del Mediterráneo y que era imposible llegar a un acuerdo comercial, se generó un conflicto entre Roma y el Imperio Seléucida (uno de los imperios “Hijos herederos por Alejandro Magno descrito en anteriores post), Roma terminó declarando la guerra en 192 a. C. y atacando al año siguiente. Ptolomeo V (Faraón heleno creado por Alejandro Magno) de Egipto se alió con Roma contra su vecino (es decir un hermano heleno traicionando a otro hermano que habían vivido otros conflictos). Una flota romana comandada por Cayo Livio destruyó a la armada seléucida frente a las costas de Grecia en 191 a. C. y nuevamente al año siguiente en Eurymedon, donde Aníbal estaba ayudando a los seléucidas en su primera (y última) batalla naval. Demostrando al final lo que predecía Alejandro Magno: “hay que invadir a Roma antes que ella nos invada a nosotros”, pero sus lugartenientes; pensaban en una novela rosa y Roma efectivamente empezó a comérselos vivos. Así que al mismo tiempo, un gran ejército romano avanzó hacia Asia Menor, en diciembre de 190 a. C., en la batalla de Magnesia, volvió leña a los sirios. En un acuerdo firmado en Apameax, los romanos devolvieron la mayor parte de la tierra que habían tomado, solo conservando las islas de Cefalonia y Zacynthus (la actual Zante). Les permitía el control marítimo de sus aguas. Durante el conflicto de la Tercera Guerra de Macedonia (172-167 a. C.), los romanos derrotaron a los macedonios en la batalla de Pydne el 22 de junio de 168 a. C. Al año siguiente, los romanos tomaron las tierras de Macedonia y las dividieron en cuatro repúblicas bajo protección romana, es decir tomaron a Grecia, le dijeron gracias a los Esparta y demás pueblos griegos, ya que los volvió leña y establecieron un protectorado sobre la mayor parte de la península griega. Durante los siguientes 40 años, el Imperio seléucida se vino abajo y Roma explotó a placer el vacío de poder imperante. Sin embargo, antes de que los romanos pudieran conquistar el Mediterráneo oriental, tuvieron que lidiar con Cartago en la Tercera Guerra Púnica (149-146 a. C.) porque necesitaban de sus arcas del Oro, plata acumulados por los cartaginenses para financiar y pagar deudas: le pagaban a sus guardias pretorianos en dinero metálico que a diferencia de Cartago pagaban billetes en “tiras de cuero” pagaderos al portador. Con los romanos preocupados por el norte de África, estallaron rebeliones en la Península Ibérica. Esparta, ciudad aliada de Roma, también fue atacada. Los Generales victoriosos que volvían vencedores el senado romano a cambio de buen oro los enviaban a otras campañas. Así los romanos enviaron soldados a España y derrotaron a los lusitanos. Enviaron un ejército para ayudar a Esparta, mataron a los alzados, eliminaron cualquier vestigio del viejo Esparta: lo que resultó en la anexión a Grecia. Hacia el 146 a. C., Roma tenía el control de toda la península italiana, la actual Túnez, la actual España y Portugal y la península griega. Esto no termina aquí, los chicos siguieron creciendo. @petersbits

No comments yet

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.