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El 26 de octubre de 1540, hoy hace 481 años, Pedro de Valdivia tomó posesión del valle de Copiapó (Chile) y nombró como Nueva Extremadura a toda la región al sur de este valle. Pedro Valdivia militar español de origen extremeño que había estado bajo en las guerras de Flandes, se dispuso estar bajo las ordenes de Francisco Pizarro, gobernador del Perú y este lo había encomendado de realizar una expedición hacia el Sur; con el título de teniente gobernador otorgado por Pizarro, donde además consiguió un prestamista que había llegado a Perú, aportando su capital (9000 pesos de oro en mercaderías, valoradas por sí mismo), a cambio de la mitad de los beneficios que produjese la empresa, labor que recaía sobre Valdivia. AL final logró reunir unos 70 000 pesos castellanos, una suma escasa para la envergadura de la iniciativa, pues por entonces un caballo por ejemplo, costaba 2000 pesos castellanos. En cuanto a soldados, solo 9 se enrolaron en la aventura,​ más la Sra. Inés Suárez, acompañaba en calidad de criada de este y que vendió sus alhajas y todo lo que tenía para ayudar a los gastos de Valdivia. Pero en realidad era su amante y amiga, ya que para todos era conocido que Valdivia se había casado en España dejando a su esposa e hijos y la Sra. Suarez era una viuda con cierta posesión economica, pero todo el mundo pensaba que la expedición de Valdivia era insensata porque después de cruzar el desierto lo más probable es que consiguiese aborígenes nada amigables y un frió demoledor. En cambio Valdivia pensaba que las desacreditadas tierras del sur eran apropiadas para establecer una gobernación de carácter agrícola, y creía poder descubrir suficientes riquezas mineras, si bien no tan abundantes como en el Perú, pero suficientes para sostener una provincia de la que él fuese Señor. Porque por encima de todo Valdivia se proponía establecer un nuevo reino que le diese fama y poder. «Dejar fama y memoria de mí», decía. Aunque uno más de los hidalgos aventureros que por entonces venían de España a «hacer la América», los talentos de Valdivia eran superiores. Ya en el camino de los Incas y con el dinero recaudado se había difundido por el altiplano la ejecución del proyecto, y varios soldados se le unieron en Tarapacá. Entre ellos, algunos que más tarde tendrían rol protagónico en la conquista de Chile: Rodrigo Araya con dieciséis soldados; también Rodrigo de Quiroga, Juan Bohón, Juan Jufré, Gerónimo de Alderete, Juan Fernández de Alderete, el capellán Rodrigo González de Marmolejo, Santiago de Azoca y Francisco de Villagra. La Expedición de Pedro de Valdivia a Chile ya sumaba 110 españoles. Después de atravesar el durísimo desierto de Atacama, ardiente (40 a 45 ºC) de día y gélido (-10 a -5ºC) en la noche. Después de 2 meses atravesando el desierto y con los hombres ya perdiendo cualquier esperanza de sobrevivir; su mujer al contrario estaba convencida del éxito de la expedición de Valdivia y así cuenta un cronista del viaje que Inés Suárez mandó cavar a un yanacona «en el asiento donde ella estaba», y cuando había profundizado no más de un metro, el agua brotó con la abundancia de un arroyo, «y todo el ejército se satisfizo, dando gracias a Dios por tal misericordia, y testificando ser el agua la mejor que han bebido la del jahuel de doña Inés, que así le quedó por nombre». Aunque es difícil dar crédito a este prodigio, al menos en los términos descritos por el valioso cronista, lo cierto es que desde entonces ese lugar hasta hoy se llama Aguada de Doña Inés. Y si, aunque no lo crea, aun fluye agua. Se encuentra sobre una quebrada de nombre Doña Inés Chica, a unos 20 km al noreste de El Salvador, y al pie de un monte conocido como Cerro Doña Inés, situado inmediatamente al norte del Salar de Pedernales. Acampó en la ribera de un río donde, dice el cronista: “no solamente los hombres manifestaban extraordinario consuelo con verse fuera de tantas calamidades, más aún también los caballos insinuaban el regocijo que sentían, con los relinchos, lozanía y bríos que mostraban, como si reconocieran el término de los trabajos". Después de enfrentar a los Incas y al cacique Michimalonco cruzó el camino ayudado por el espléndido valle de Copiapó. Como aquí comenzaba su jurisdicción, Valdivia llamó Nueva Extremadura a toda la tierra que hubiese al sur de este valle, en recuerdo de su lugar natal. Hizo colocar una cruz de madera en un sitio prominente y a continuación "formóse la tropa ostentando sus uniformes militares y sus relucientes armas y los sacerdotes entonaron el Te Deum, tras lo cual tronó la artillería, redoblaron los tambores y atabales y prorrumpieron los expedicionarios en aclamaciones de alegría. En seguida el conquistador, con la espada desnuda en una mano y el pendón de Castilla en la otra, dio con aire marcial unos cuantos paseos por el sitio y declaró posesionado el valle, en nombre del rey de España, y por ser este el primer territorio habitado de la conquista a él encomendada, ordenó se le denominase Valle de la Posesión (nombre que se le asignó a Copiapó en los primeros documentos de la Conquista)". Se extendió un acta, y celebraron por primera vez en Chile una misa católica. fuente: Carvallo Goyeneche, Vicente. «Segunda parte. Capítulo I. Situacion, estension, clima i peculiares producciones naturales del Reino de Chile» Diego de Rosales (1989). Historia General Del Reino de Chile. Flandes Indiano. Santiago de Chile: Fundación Andrés Bello

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