Sucesión Romana ascenso - APOGEO - caída (Cap. III) Transporte de bienes en el Imperio Bajo Antonino Pío, la ciudadanía romana se extendió en gran parte del Mediterráneo oriental, y los ciudadanos romanos tuvieron que ser juzgados en un tribunal romano, lo que llevó a que la ley romana se convirtiera en la norma en la parte oriental del imperio. Con el comercio los romanos fomentaron la difusión del saber, la filosofía y la religión. El cristianismo y la creencia en Mitra se extendieron rápidamente a todos los rincones del imperio, con evidencia arqueológica de ambas religiones que se extienden desde España hasta el norte de Inglaterra y el Medio Oriente. Desde la fundación de Roma, la ciudadanía había comerciado con otros imperios, eso venía insertado en las negociaciones personales con las mercancías que se transportaban por todo el mundo romano, pero existían limitaciones provocadas por la falta de innovación en el transporte terrestre. Los romanos son famosos por sus carreteras, pero de hecho, eso lo comentaban en post anteriores: La herencia infinita https://noise.cash/search?q=roma+herencia+infinita Sin embargo, el medio de transporte fue usado en principio para enviar tropas y sus pertrechos y luego de sus triunfos, obviamente venía después el transporte de mercancía creciendo de alguna manera los tres modos de transporte que crecieron significativamente en los siglos I y II d.C. Aunque el transporte por mar era el método más barato y rápido (1000 millas náuticas en 9 días), pero era el más jodido ya que siempre estaban los piratas jugaban la sorpresa para joder el parque y a eso sumamos el capricho del clima que estaba restringido por las estaciones como el período comprendido entre noviembre y marzo ( al menos) se consideraba demasiado impredecible para un paso seguro. De todas maneras los bienes romanos llegaron al Imperio Kushan en el sur de Pakistán y Afganistán. Los sogdianos, en Asia Central (actual Uzbekistán), comerciaban tanto con los romanos como con los chinos, se han encontrado monedas romanas en sitios arqueológicos en algunas partes del Lejano Oriente, eso hay que ver la importancia de lo que era Roma y el dinero que se movían. A partir del análisis de más de 900 naufragios de algunos historiadores de la época romana, el tamaño más típico de barco mercante tenía una capacidad para 75 toneladas de mercancías o 1500 ánforas, pero había barcos más grandes capaces de transportar hasta 300 toneladas de mercancías. Un ejemplo interesante es el naufragio de Port Vendres II de los años 40 d.C. ubicado en el Mediterráneo frente a la frontera entre España y Francia. El cargamento se venía embarcado de al menos 11 comerciantes diferentes con diferentes mercancías; contenía aceite de oliva, vino dulce, salsa de pescado, cerámica fina, vidrio y lingotes de estaño, cobre y plomo. Un barco conteiner de hoy que para la época les habrá dolido el bolsillo y que no había seguro para esa perdida. @petersbits
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