AÑA ME SUSURRÓ AL OÍDO Un cielo tormentoso y fugaz de enero trajo su voz hasta mí. Era de noche y en solitario, Aña (*) compartió un instante sin tiempo junto a mí. Se acercó huraño hasta el asiento de la plaza, justo donde la imaginación bendita me frenó a escribir, y acompañándome - casi ausente - y con la simpleza de un niño, me dijo... "¿Podemos charlar? no me tengas miedo, soy así de simple como ves; tengo mala fama, lo sé, pero siempre fue la prensa, difamando y conspirando contra mí. Al principio la aproveché (y mucho) no reniego. Pero me cansé sister, sabelo... no está bueno vivir así. Primero fue la fama, el dinero, los lujos más soñados. El auto más deseado, Dubai, Paris... Después vino la droga, la violencia y me gustaba... El olor a muerte y la miseria eran corriente para mí. Aña me bautizaron atizándome con fuego en otros tiempos. Fui un paria con mala junta que sólo aprendió a devastar y destruir. Y la culpa siempre fue del otro, nunca mía... ¿Quién podría culparme de los malos actos sólo a mí?". Luzbel me contó su larga y triste historia afligido. Me habló sobre la tristeza de ya no ser y parecer. Cansado estaba de llevar su relato a oídos necios que lo ignoran. "¡No aprenden, no me escuchan, desistí! El lujo y el dinero vuelve a los tuyos insensibles, dijo... se convirtieron en autómatas que buscan realidades compradas, y sabelo hermana, no es por ahí. La maldad nace, vive y se alimenta con la acción o inacción de cada hombre, me dijo. Yo nunca tuve nada que ver ahí. Deciles por favor hermana a tus pares, que el engaño está en uno mismo... y que siempre ha sido así". Su voz y su figura espigada se fueron disipando. Se fue sin despedirse por una callecita angulosa, en conexión directa con las nubes grises y la luna soberbia de esa instantánea que viví. Mientras... el reloj de aquella hastía plaza, volvió a activar su agujas, en un pestañear de colibrí. Me quedé nuevamente solitaria y pensativa, traduciendo en papel -y sin miedos- sus últimas reflexiones para mí. "La oscuridad del hombre nace y muere en sus corazones" - me dijo en el final, emocionado - no hay nada más, no se engañen, no hay intervención externa allí. La salida yace en el mismo lugar donde se genera el caos... seguí entonces el buen instinto de tu corazón que con él vas a surgir. Recordalo siempre y replicalo donde puedas", se escuchó a lo lejos, con el viento perdiéndose en la espesura de la ciudad del frenesí. "La maldad te lleva a un sólo lugar... y ese lugar siempre será tu fin". *Aña, Anhá o Añag es la principal figura maligna de la mitología guaraní. En lengua guaraní, la palabra Aña también significa mal, maldad, maligno, maléfico, malvado. 📸Fotografía tomada con mi #SamsungS10e en uno de los laterales de Plaza de Mayo - Buenos Aires - Argentina 2022. *All rights reserved
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