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@outis in February 2022

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Monólogo de la rutina No sé qué haré mañana, no sé qué hice ayer ni nunca, pero en este mismo momento he tomado la decisión unánime de llenar todas estas páginas con lo que sea. Además, es buen momento. Últimamente ando muy complicado, como bajo los efectos de una potentísima droga que me obliga a pensar y a hundirme en mis meditaciones. Creo que es tristeza. Bueno, como sea, tengo que ir a la universidad, ya veré qué pasa. (En la biblioteca a las 12:45 pm) Empecé a estudiar…

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Llamada por el telefonillo Manuel Aguado Marín estaba durmiendo cuando sonó el timbre de su apartamento. Se despertó alterado, preguntándose quién podía ser a esa hora, las cuatro de la mañana. La noche era fresca, brumosa, pero apacible. Manuel dormía solo con su gata, una gata negra, vieja y obesa llamada Alma, que descansaba siempre a los pies de su cama. El timbre sonó de nuevo, no podía simplemente dejarlo pasar. Podía haber ocurrido algo, una desgracia. Su mujer…

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Historia de un cupón Cuando a Francisco Alfredo Serrano Martínez le tocaron cien millones de dólares en la lotería, no se lo podía creer. Luego, cuando Francisco Alfredo por fin logró creérselo, le dio un infarto al corazón y se murió; tenía setenta y seis años. Su mujer estaba preparando la cena cuando se encontró a su marido muerto en el baño. Él en un último esfuerzo de supervivencia había querido refrescarse el rostro y murió de pie e inclinado con la cabeza dentro del…

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Monologo de la rutina #2 Estaba tan aburrido que miraba por la ventanilla mientras intentaba imaginar algún relato. Siempre que me ponía a improvisar relatos, me ocurrían cosas, podía delirar, vagabundear, correr, viajar, huir... Pero nunca me sucedía nada interesante, importante ni memorable. En cambio, era empezar a pensar y me pasaban cosas. Empecé a impacientarme cuando eran las once de la mañana y aún no había sucedido nada. Llevaba imaginando relatos desde las nueve y…

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¿Por qué escribir? Uno a veces escribe para no volverse un poco esquizofrénico, igual que lee para no sentirse tan solo, porque sin ese vaciamiento de voces al unísono, algunas vacilantes, otras atronadoras, pero casi todas exigentes, existe el riesgo de acumular los cadáveres en el estómago, donde se amontonan pútridas hasta que revientas o te envenenan la sangre. Por eso uno escribe, para no volverse loco. Y aún así a menudo es insuficiente: algunos incluso se vuelven…

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Doctrina de la desesperación La vida no tiene sentido, es cruel, necia y a pesar de todo maravillosa – no se burla de los hombres (que para eso hace falta tener espíritu), pero tampoco se ocupa de ellos más que de los gusanos. Que precisamente el hombre sea un capricho y un juego cruel de la naturaleza, es un error que imagina el hombre porque se considera muy importante. Tenemos que ver que a nosotros, los hombres, la vida no nos resulta más difícil que a cualquier pájaro u…

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Todos mueren (Instrucciones de ferocidad) *Ver cómo la muerte se extiende, verla destruir un árbol e insinuarse en el sueño, ajar una flor o acabar con una civilización, nos conduce más allá de las lágrimas y de las decepciones, más allá de toda forma o categoría. Quien nunca ha experimentado el sentimiento de esa terrible agonía en la que la muerte nos invade como un aflujo de sangre, como una fuerza incontrolable que nos ahoga o nos estrangula, provocando alucinaciones…

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La llegada de Vorj Recuerdo el primer relato que leí de Monsieur le Vorj, cuando apenas nos conocíamos y, mientras fingía querer ser mi amigo, trataba de robarme a mi novia: treinta y ocho páginas de puros insultos a sus compañeros de residencia. El esquema era simple: introducción de su llegada a la ciudad, examen de sus problemas sentimentales y económicos, breve descripción conjunta de su cuarto, de las calles y sus compañeros de residencia, para luego ir uno por uno…

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Oda a mí mismo Giacomo Leopardi, con quince años, había leído a todos los clásicos, estudiado casi todas las áreas del saber humano de su época, hablaba siete idiomas, había escrito tragedias y ensayos. Giovanni Papini, más de lo mismo, con diecisiete su impulso autodidacta había logrado que lo hubiera leído casi todo, con especial énfasis a los diccionarios y a las enciclopedias, su auténtica obsesión, había compuesto obras, poemas, relatos y empezado varias enciclopedias…

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Monólogo de la rutina #3 Escribo esto mientras escucho pasar el camión de la basura por la ventana. La noche es fresca y las nubes se dispersan en el cielo, húmedas y negras como pantanos a la deriva. No quiero saber qué sucederá mañana: el porvenir es un duda llena de cizaña. Sólo sé hablar de mí mismo. ¿Pero quién más existe? El mundo está vacío: me rodean fantasmas incomprensibles, incertidumbres encarnadas, caníbales hipócritas. Mi soledad es un abismo dentro de un…