Nuestra vida se asemeja a un reloj de arena, donde nunca conoceremos cuanto granos quedan por caer de este instrumento mecánico, lo único que hay que hacer es disfrutar cada instante en que cae cada uno de ellos viviendo con felicidad, alegría y amor; nunca debemos ver entre sus receptáculos la montaña medio vacía tenemos la oportunidad de girar y darle vuelta para seguir viviendo a plenitud cada momento, cada segundo; quizás entre sus millones de granos se encuentre el ansiado grano de la eternidad en el que siempre te encontraras mas vivo, la arena se detenga en su caer perpetuamente sin tener que ver de nuevo el tiempo y su paso a través de nosotros, solo quedara nuestro preciado reloj como un juguete para un gato que observa a través de sus cristales a ver que sucede.
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