Despierta en cada nuevo amanecer y siente el camino, siempre lleva contigo, las lecciones aprendidas, escritas y recibidas de los demás, ese es el valioso tesoro que te dejó el día de ayer. Camina, corre, tropezaste, caíste; no pasa nada, siéntate a descansar; sigue, continua, pero sigue. No frenes tus pasos, avanza a tu justa medida. Recuerda, siempre eres el dueño del tiempo de partida; eres, quien decide el ritmo de tu andar, la armonía que muestran tus pensamientos. Eres, el artífice de la proporción de tus sueños. Eres, el único que puede llevar en tu carrera la antorcha del entusiasmo, el ropaje y los mil colores de la esperanza. Eres, quien al final, subirá al pedestal de los triunfadores, a recibir, la medalla de la victoria esa que la vida nos da cada día, porque siempre llegaras a la meta así no quieras; el tiempo avanza y nosotros también, no importa en que posición quedes hay trofeos y medallas para todos; porque lo lograste, así sean cosas malas también, porque te toca superarlas, en tu carrera tendrás personas que te releven, que te aplaudan, que te den sus buenos ánimos, pero también los que te obstaculizaran tu camino, no importa, cámbiate de carril que hay muchos donde escoger. No todo es con ayuda de otros, el mérito lo lograrás por ti mismo; por eso hay que dejar ir muchas veces el testigo, sin aferrarse demasiado a él y continuar por nosotros mismos sin mirar atrás.
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