Su espíritu aventurero deseoso de experiencias y saberes nuevos no cabía dentro de ese cuerpo que le habían prestado, había entendido con los años y los golpes que en él se quedaría y comenzó a buscar la manera de que aquello que sus ojos veían se asemejase a lo que su interior le decía… se enfrentó a mil demonios, propios y ajenos en su búsqueda… demonios que amenazaban con querer robarle las ganas como aquella fábula de la luciérnaga y la serpiente… querían apagar su luz y le decían una y otra vez que sola no podría, desde su infancia había cargado una mochila demasiado pesada y recién ahora lo entendía, es que, no era posible cargar con tanto en este viaje, llevar el peso de piedras que no eran de ella, de palabras punzantes que la frenaban y no la definían no es que no le importaba simplemente ya no se aferraría a nada que la volviese lenta, no abrazaría la pena, ni lloraría lo que creyera perdido, había dejado de lado los límites que le imponían, no dormía su esencia ante la adversidad o lo desconocido, se despojó de todo esquema, se dio el tiempo necesario para cruzar la barrera de todo lo ya conocido y aprendió a volar como el viento, a fluir como el agua, a caminar en la tierra. Convirtió su coraje en fuego y cuando en la oscuridad o en medio de la tempestad le susurraba al oído, no podrás con esta. Ella suspiraba profundo y con voz calma decía: Mil batallas he librado para llegar hasta aquí y no han de ser tus miserias las que ahora me detengan… Si piensas que no podré… observa. “Yo Soy La TORMENTA”.
2 comments
Ese dibujo esta espectacular. Te felicito.
Súper bien escrito y muy Nice la ilustración 🤖👍🏼