¿Qué ha sido de nuestros sueños? Aquellos que volaban alto y a contracorriente, los que resonaban en conciertos con camiseta y vaqueros, los que se agitaban en callejones prohibidos donde se robaban besos, los que tardaban en dormirse en el cajón de la mesita de noche, los que tocaban timbres en puertas y salían corriendo. ¿En qué momento se esfumaron? Aquellos de cartas con palabras tontas que ruborizaban al ser leídas en voz alta, los que guardamos en maletas bien dobladas para que no se arrugaran en cualquier viaje, los que no se rendían... ¿Dónde encontraron su fin? Perdidos, al igual que nosotros mismos. Inquietos, como la vida. Olvidados, como amores rotos. ¿Por qué nadie nos aconsejó que los guardáramos? En un baúl, una caja, una bolsa o en el cajón de la memoria que no olvida. Queríamos ser grandes, soñábamos despiertos, bailábamos con la vida, volábamos sin despegar del suelo. No los busques. Están ahí. Los llevas dentro de ti.
No comments yet