read.cash Log in
@orodrigarm more from that month

Algunas personas son como esa portada de un libro que te cautiva con su diseño y su título, que parece prometer una historia emocionante y personal: 'Es aquí'. Te sientes identificado con lo que ves y abres el libro con ilusión, esperando encontrar las palabras que necesitas. Lo lees con atención y lo abrazas con cariño, lo dejas en la mesita de noche para seguir soñando con él. Lo retomas al día siguiente… ese libro de portada irresistible que te regaló el destino, aparentemente, a tu medida. Y empiezas a sufrir más que a disfrutar, a perder tu esencia en muchas de esas páginas. Todo lo que imaginabas como mundos de fantasía y aventura se convierten en realidades crudas y aburridas. Y lo cierras de nuevo, pero ya no lo acaricias. Lo dejas en la mesita por si acaso cambia algo, pero los libros no cambian porque lo escrito se queda. Piensas que la felicidad es una ilusión que se esconde tras lo desconocido que no era lo que esperabas. Dudas en seguir leyendo por si el final te sorprende, sin saber que los libros se leen para vivir lo soñado y que, si no, se dejan y se olvidan. Y te cuesta soltarlo, aunque sabes que las páginas se pasan por costumbre sin esa emoción que creías sentir como nadie. Y llega un día en el que ya no te importa cerrar lo que no es para ti porque hay millones de libros más y nunca se leen palabras que no sean alegría y alguna lágrima que haya que secar con cuidado. Y lo haces. Y el libro quiere volver a tus manos con otra portada como si lo de dentro fuera otra historia. Y ya no caes en la trampa. La primera vez fue suficiente. Y en el siguiente ya no te fijas tanto en la cubierta. Y piensas que, quizá, los libros deberían ser leídos por el final para no dejarse engañar por ninguna portada que te seduce con lo que parecía cierto, pero no fue verdad.

No comments yet

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.