Mi pensamiento es débil, se deja llevar por este mundo terrenal en el que ya todo está dicho y hecho, me arrastra a través de lo que se supone y me encierra en lo que otros dicen que debo, me critica cuando las cosas no salen de la forma deseada, me desborda cuando no comprendo, me juzga sin recelo y me sumerge en el resentimiento, es algo que crece y crece y me doblega si no le pongo un freno. Mi conciencia me libera, mi presencia rompe las cadenas, me conecta y me deja ver mas allá por lo que ya no luchó con la voz en mi cabeza, esa voz que tantas veces me enfrenta a mi misma y que está por encima de mi pensamiento, ya no hay guerra adentro pienso sí, pero sobre todo me escucho y siento.
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