Camine sobre espinas y lastime mis pies, por creerme fuerte y aún sin saber, dejé mis sueños de lado y escuché partirse mi corazón por seguir rumores y no utilizar la razón, lastimé mis manos con el fuego de la mentira donde yo insistía en querer salvar todo aquello que en realidad me hundía, me vi ciega y muda, prácticamente sin ninguna reacción cuando lo inevitable, en apariencias, me sorprendía, lloré y me ahogue en ese llanto, temí por mi vida sin comprender, qué era yo quién me oprimía, divague entre preguntas y me perdí buscando respuestas, caminé en la oscuridad por neófita y otro tanto por necia, subí y bajé tantas veces que si miro hacia atrás viví, unas mil vidas, pero aquí sigo de pie y andando, comprendiendo, día tras día que nada doblega la esencia, en realidad te fortaleces en cada caída.
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