No es solo una parte de un todo, sino el todo de una parte. El destino de quien te espera. Son dos caminos diferentes que se encuentran en un mismo punto. Es reír sin temer el ridículo. Y llorar por encima de todas las cosas con razones. Son los desafíos que se enfrentan juntos y se superan sin reproches hasta lograr objetivos. Es escogerse todos los días como el último. Es esa llamada contando las alegrías del día y esa otra que responde con un “me alegro mucho”. No es el comienzo perfecto de la novela de un sueño, sino la realidad imperfecta que resta millones de aciertos y un solo error: “no haberse conocido antes”. Un “te amo” sin sonidos después de una mirada cómplice y antes de un “te adoro”. Un amor posible que se disfruta en cada momento. Y se vive. No son mentiras disfrazadas que siempre llegan pronto. Es un paraíso donde vale la pena encontrarse si los dos saben lo que es… el amor.
No comments yet