La rueda gira y no siempre nos deja bien parados, solemos pasar por momentos de incertidumbre y ajenos a la idea de que todo tiene sus dos caras y que no siempre lo que vemos es lo que, realmente, hay. Lo que nos deja navegando perdidos en un estado en el cual uno parece que avanza y no avanza, evitando aceptar la verdad… nuestra verdad. Tenemos por delante un gran desafío, el de aprender a transmutar todo aquello que nos detiene y nos manipula frente a la rueda de la vida. Al vaivén del péndulo. Debemos confiar que si estamos en donde estamos, es por un bien mayor para nosotros mismos y aceptarlo con valor, ya que somos los conductores de nuestro navío. Hace tiempo venimos buscando una forma distinta de hacer las cosas, deseamos poder resurgir desde nosotros mismos, dejando atrás todo lo que nos impide avanzar, ese deseo de cambio, de encontrar respuestas, de transformarlo, todo se manifiesta frente a quien confía en sí mismo y se sabe dueño y señor. El hacedor de su destino. Quizás todo a nuestro alrededor parezca confuso, no debemos dejarnos arrastrar por esas corrientes, hoy más que nunca escuchemos a nuestra intuición, encontremos la calma y la inteligencia. Debemos confiar en nosotros mismos, en nuestro intelecto y en nuestra sabiduría. El sacrificio voluntario es necesario para en crecimiento, somos parte de algo mucho más grande y somos seres inmensos. En ocasiones el universo nos pone de cabeza y no por qué esté ensañado con nosotros, sino por qué solo así logramos verlo. “AUNQUE EL SOL TE FATIGUE DE DÍA, Y LA LUNA TE CONTRISTE DE NOCHE, NO LLEVES TUS PIES AL RESBALADERO NI DUERMAS CUANDO MONTAS GUARDIA.”
No comments yet