El pasado puede dejarnos heridas, cargas, olvidos, pérdidas, tristeza, rabietas o alegrías, algunas veces nos convierte en villanos y otras en heroínas... con base en experiencias y decisiones vamos forjando nuestro camino, en ocasiones solemos pensar que la vida que llevamos es la que nos toca y nos resignamos, a veces el panorama es tan difícil y desconcertante que pareciera que el desastre que nos rodea nunca llegará a su fin, en otras ocasiones sabemos que actuamos mal y aunque nos persigue la culpa dejamos que nos arrastre y a sabiendas del error, preferimos dejarlo así. Y muchas otras pensamos en dejarnos morir, no hay por qué negarlo, después de todo en los momentos de oscuridad todos nuestros defectos ven una oportunidad para salir. Creer que el pasado nos condena, que todos están en nuestra contra o que no somos afortunados, siempre nos condiciona, podemos pasar toda la vida esperando un futuro mejor, pero si seguimos cargando con la pena de lo que falta nos hundiremos aún más, esto provoca que se vuelva más escabroso el terreno, haciéndonos aún más difícil el poder salir de ahí. Todos tenemos un pasado, todos fuimos puestos a prueba, negar eso no mata la pena, la aumenta y la esparce por doquier. El pasado forja nuestro presente y es en el presente, con todo lo bueno y todo lo malo donde podemos transmutar, transformar lo vivido en algo que valga la pena, en una nueva oportunidad. Un día cualquiera tomarás una decisión, lo harás y no será un impedimento el contexto, ni las circunstancias, no te fijarás en el día, ni él la hora, no te importará que no sea el momento correcto, ni que rompas las reglas, ni que te tilden de loco, ni que no valla con el resto, no temerás enfrentarte a tus propias imperfecciones, ni a los ajenos, no te importará lo que digan los demás, un día cortaras las cadenas y simplemente darás el paso que cambiara tu vida, no será a destiempo... será perfecto. Cuando comprendas que todo cambio se genera en el presente y que solo depende de ti, verás llegar ese día y esta tormenta habrá llegado a su fin.
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El pasado no perdona deja huellas imborrables