Que difícil que es la lección cuando se disfraza de eso que nos hace sentir diferentes, qué escurridiza resulta ser nuestra mente que no nos dice la respuesta si no hasta el final del cuento, que tan vacío ha de estar nuestro corazón, que lo entregamos sin pensar que quizás nos lo devuelvan destrozado y hambriento. Como es nuestro cuerpo de rebelde que, aunque la herida sea profunda, seguimos empecinamos en abrazar la espina, cuanto más felices seríamos si aprendemos a soltar en lugar de aferrarnos. El amor no duele, lo que duele es la falta de él.
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El famoso desapego que muchos proclaman como una moda, sin entender lo que realmente se necesita. A la hora de poner en práctica lo que proclaman, siguen empecinados en abrazar lo que les hace daño. Somos unas criaturas muy curiosas, no lo crees? Excelente día para ti