Se fue, porque veía lo que otros no y ya no deseaba seguir con la corriente, lo que quiere dejar fluir, nada tienen que ver con lo terrenal, por lo tanto, se va, se va con sus gatos y sus plantas, con sus velas y sus palabras, se va. Se va sin mirar atrás y con todo lo que es, mucho intento pertenecer, quedarse ahí aunque su cuerpo, todo, le gritaba: vete por favor. No se puede callar la voz de un alma libre, que busca su camino. No se puede evitar el destino cuando quien lo intenta ya firmó un contrato, lo que es para uno, te encuentra adónde quieras que vayas aunque, en principio, intentes alejarte con todas tus fuerzas. Buscar el equilibrio, encontrar tu lugar y no siempre importa donde, mientras uno se vaya. Irse en el momento adecuado es moverse, es activar en el universo una onda expansiva que va a despertar todo aquello que esté en suspenso esperándote. Irse en ocasiones es encontrar tu lugar en el mundo, irse de un empleo donde no se está cómodo, irse de un lugar en el que se siente malestar, irse de la casa de nuestros padres, irse de una relación sin futuro, irnos, volar, cortar las cadenas. Irse no es escapar, si lo que buscas es escapar será en vano, tarde o temprano te encontrará la verdad. Decir me voy es liberar el espíritu, abrir las alas, volar. Debes saber que lo que es para ti se quedará a tu lado, nada perderás. No permitas que el miedo límite tus pasos nada puede detenerte si lo que haces, lo sientes. Si te escuchas y vas adónde te dicta tu ser, nada puede salir mal.
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Amiguita me encantó tu relato y el dibujo te quedó hermoso, te deseo muchos éxitos en Noise, saludos.