No existe alternativa viable a levantarse a pesar de todos los obstáculos que la vida presenta. Aumentas gradualmente el volumen de la música de tus días y te pones de pie con todas las heridas que las decepciones han dejado marcadas. Comenzar siempre es un desafío emocionante, a pesar de todos los contratiempos. Finges sonreír hasta que se convierte en realidad después de haber llorado mucho y.… empiezas. A la vuelta de la esquina hay numerosas oportunidades nuevas que esperan ser vividas con los ojos llenos de pasión del comienzo emocionante que no está exento de miedos. Aquello que ilusiona merece ser intentado y si vuelves a caer, ya sabes cómo volver a empezar. Nadie está exento de cometer errores desconocidos ajenos a su propia voluntad de equivocarse, pero todos tenemos la obligación de buscar aquello que nos hace felices, aunque en el camino dejemos mucho más de lo que ganamos. Comenzar una y otra vez, y nunca rendirse, aunque la evidencia invite a ondear la bandera blanca en una trinchera donde las horas perdidas mueren sin ofrecer salidas al laberinto de los sueños trazados.
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