Enrollada a la vida, entre cientos de hilos de trigo finamente cocinados, con diversidad de salsas que nos envuelven en su ritmo frenético de vueltas y más vueltas; verde como la naturaleza misma apreciando lo lindo que nos ofrece, roja como la pasión y el amor que deseo que me ate y me impida escapar de ellos, blanca bechamel como la espuma del mar y la leche que bañaba a las diosas para su eterna belleza, de queso que me hace expandir sus hilos hasta el infinito; caracolitos como los que se encuentran en el mar, tornillitos como los rizos más hermosos del peinado de una reina, ñoquis como una dulce almohada con su relleno hecho sueños, fideos como un hilo de estambre donde quieres conseguir su punta de extremo y su final, lasaña como una linda cama tendiendo las sabanas para poder dormir, plumitas como la más bella ave que muestra su atuendo hermoso. Cortas, largas; así como la vida, tantas cosas a que enrollarse, tanto para escoger, tanto para innovar en lo nuevo, tantas formas de acompañar algo, cambiar los gustos y no aburrirse de lo igual, trasformado lo mismo como ingrediente primigenio en diferentes formas y figuras como nosotros mismos. Sacúdeme a tu ritmo, báñame de sabor, dame vueltas y transfórmame, añádeme cosas que me hagan más apetecible, hazlo a tu propio ritmo y después disfrútalo enrollándome a ti; cómeme poco a poco “vida”; date el gusto de haberme hecho alguien mejor y tu plato principal.
No comments yet