Primero de enero como el nacimiento de un niño que no sabemos cual será su futuro; trayendo esa carta en blanco que viene entre sus manos y hay que escribirla con motivos y con sueños, cual será el de nosotros que ya poseemos un libro de aventuras de tanto recorrido escrito en palabras y sucesos, pero tenemos la enseñanza y el aprendizaje necesario para saber disfrutar y afrontar la sinuosidad del camino, creo que mas fácil y no tan complicado como lo que le espera a alguien que empieza a crecer, así que adelante siempre con la alegría que nos caracteriza y si nos falta esa sonrisa algún día de este nuevo año; saber tocar la puerta para que nos asista, ese alguien que entre su cajita de objetos tendrá a saber darnos ese soplo de felicidad para recobrar las ganas, las fuerzas y la esperanza. No les deseo hoy tengan un día bonito si no un año lleno de belleza extraordinaria, que les acerque y les traiga todo lo bueno, lo mejor, lo positivo, de todas esas palabras exquisitas que componen el vocabulario del bien. Un cambio de año no es un cambio de nada en realidad. Todos lo sabemos. El verdadero cambio viene de lugares ocultos y pequeños dentro de cada uno de nosotros. No son grandes variaciones. Son pequeñas muescas que a corto plazo parecen casi imperceptibles pero que a largo plazo marcan la gran diferencia. Simplemente es cuestión de tener la valentía de abrir los ojos y mirarlas.
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