Todos tenemos un propósito y todos olvidamos que lo tenemos, a lo largo de nuestras vidas vamos aprendiendo, al principio será la familia en la que nacemos, la creencia que se profese, la cultura y la posición social lo que influirá en nuestro crecimiento, como así también nuestras decisiones, algunos más afortunados que otros y todos en diferentes situaciones. Somos adoctrinados entre creencias y costumbres así como ocurre con nosotros, ocurre con todos los demás. Crecemos dentro de un sistema que busca hacernos creer que somos ordinarios, que la realización personal no tiene que ver con la calidad humana, si no con nuestro caudal y nos mantienen cuál burros siguiendo la manzana, persiguiendo sueños que no son propios y viviendo con la condena de ser deudores de nuestras vidas, aún antes de nacer, entonces podemos llegar a sentir que no somos lo suficientemente buenos, volviéndonos egoístas y competitivos. Con el pasar del tiempo y tras varias caídas terminaremos entendiendo que lejos está de ser la forma, en la que llegaremos a donde queremos llegar, lo comprendemos cuando estamos tan perdidos que no nos queda más remedios que encontrarnos con nosotros mismos, despojarnos de todo y comenzar a escribir desde cero nuestra verdad. Encontrarnos con nosotros mismos para muchos se vuelve un camino intenso, despojarse de todo, puede resultar traumático con el solo hecho de pensarlo, pero resulta que debemos hacerlo para conocernos a nosotros mismos y descubrir así nuestro propósito. Así lograremos comprender que no solo pasan los días en un almanaque, es nuestra vida, la que se va.
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Muy buen post! Ser conscientes (al tiempo de cada quien). Generalmente llega, vamos dándonos cuenta a veces tranquilamente y otras veces de una manrr de a más ruda.. al final.. a todos nos toca