Estoy parada en ese lugar en donde todos aman, veo el fuego en los ojos de los que esperan, de aquellos que llevan las cuentas y que hacen marcas en la pared. Soy la sombra que acompaña las noches en vela, la que se lleva las lágrimas, las que enciende la hoguera. Vivo dentro de cada ser y cada tanto me dejo ver, más cuando me buscas llegó sigilosa, esperando el momento en el que me llames manifestándote. No pertenezco al tiempo, no mido en números, no hay rincón oscuro para estos ojos que todo lo ven. Escucho la voz del que calla, soy el grito ensordecedor que frena, la lluvia que limpia o el viento que te eriza la piel. Aquí estoy a la espera de aquel corazón perdido que en busca de su camino, llega al umbral de mi puerta.
No comments yet