Si me indicas el lugar, nos perderemos juntos, aunque tal vez no sea necesario ir muy lejos, ya que hay personas que son el destino del que nunca se regresa. No sé por qué ahora tú, después de un error y no antes, como un gran acierto. Supongo que la vida te oculta lo mejor para dejarte con la boca abierta, como aquel que recibe la sorpresa de su vida o cuando regresas a casa y a través de la ventana se vislumbra con quién anhelas estar. Si te parece bien, haremos que ganemos en silencio, permitiendo que el mundo haga ruido, con una voz de radio elegante, por la envidia cómplice de aquellos que eran un error hasta encontrarse: "Son el destino y estaban esperándose". Yo puedo fingir que pierdo si tú te marchas y tú puedes quedarte para verme triunfar, y en ese pacto de dos nos engañamos, permaneciendo el uno en el otro sin ningún pasado equivocado dispuesto a ser olvidado en lo que ya no existe. Y si nos quedamos, ahora que hemos aprendido de todo lo que no deseábamos, no sé si te gustaría soñar que siempre fuimos lo que habíamos deseado y que este es el momento justo en el que parecía que la vida se quedaba flotando, donde ocurre lo que no se planea y ahí, exactamente ahí, es donde volvemos a nacer.
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