Qué maravilla es darse cuenta de que todo esto es un precioso obsequio. Qué ilusión levantarse pronto, ver amanecer el día, sentir que la vida sigue, que lo de ayer quedó atrás, el agua que ya no fluye y lo que vendrá, será lo que quizás te vuelva a sorprender, eso es simplemente increíble. Qué bueno es darse cuenta de que el despertarse con un montón de cosas que hacer, no es más que otra razón para apreciar el tiempo y la forma en que lo organizas para que te enriquezcas más. Qué difícil parece todo cuando no te salpicas los pies en los charcos o con el rocío, cuando no te involucras a fondo y solo comentas las cosas, porque alguien un día te las narró a su manera, según su punto de vista, según ese vidrio por el cual miró y que realmente, cuando esas cosas las experimentas en primera persona, te resultan más sencillas de lo que decían o parecían ser. Qué maravilla es llegar a entender que la vida no siempre es fácil o difícil, qué no todo el mundo tal vez llegue a donde tú estás dispuesto a llegar, o que tú mismo no llegarás a donde otros lo hagan, porque no es tu deber, tu meta o tu propósito. Pero que aun sin serlo está muy bien compartir ese tramo del camino en el que coinciden la dirección y el momento.
No comments yet