Nunca pierdas la ilusión de seguir siendo niño, ni esas ganas de seguirlo viviendo, siempre deja que se asome tu hermosa curiosidad por las cosas que no entiendes o desea aprender, insiste y nunca dejes de preguntar el porqué y el cómo, ni de asombrarte ante los sucesos desconocidos por ti, nunca renuncies de disfrutar un caramelo o una enorme nube de nieve de azúcar que se te ofrece ante tu mirada. No niegues de reírte inclusive hasta por cualquier cosa, no permitas de entusiasmarte ante un objeto o una simple partícula que llame tu atención, no dejes que se te fugue lo más preciado de tu inocencia y nunca la encarceles dentro de ti; de ningún modo dejes de jugar como lo hiciste ni de soñar con lo imposible y tocar la luna. Ninguna vez dejes morir a ese niño que grita por dentro no me dejes y recuerda lo más importante, jamás lo abandones.
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Excelente reflexión. Siempre he pensado que es la mejor época de la vida. Y como lo mencionas una buena forma de vivir, ya que siempre encuentras un motivo para llenarte de felicidad.