La sombra de la bella dama asoma y con ella la oscuridad, en las calles es librada la batalla entre los que suben, los que bajan, los que vienen y los que van... cada uno por su lado teje telarañas, algunas sirven de refugios, otras son una trampa mortal. En el día los perdidos vagan, los enemigos susurran y los que van comprendiendo el juego, descubren los secretos y comienzan a recordar... morimos cada noche y renacemos cada amanecer. Vivimos mil vidas y aun así nunca se sabe quién es quien, más el ojo que todo lo ve, al caer de la noche tiene millones de luces que observan por él.
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