¿Sabes lo que dicen? Que el que calla otorga. Pero también dicen que el que mucho habla poco acierta. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Callamos o hablamos? ¿Otorgamos o acertamos? Pues depende de la situación, claro. No es lo mismo hablar con tu pareja que con tu jefe, ni con tu amigo que con tu suegra. Hay veces que hay que decir lo que se piensa, y otras que hay que pensar lo que se dice. Y hay veces que más vale no decir nada, y dejar que el otro hable por ti. Porque a veces las palabras sobran, y otras faltan. Y a veces las palabras son como flechas, que una vez lanzadas no se pueden recoger. Así que cuidado con lo que dices, y cómo lo dices. Porque puede ser la diferencia entre un beso y una bofetada, entre un abrazo y un portazo, entre un sí y un no. Aprende a usar las palabras como herramientas, no como armas. Y recuerda: el silencio es oro, pero también puede ser plomo.
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