De mi última relación, lo que más dolió no fue como terminaron las cosas, si no lo que permití. Quede devastada porque di el 100 y eso solo me llevó a muchas reflexiones Duelen los recuerdos y lo que un día imagine junto a él, pero lo que más duele y resulta difícil de incluso hasta perdonar, lo permisiva que fui y que aun sabiendo que estaba caminando justo al borde de un abismo, seguí ahí Duele como pude poner el amor que sentía por el, por encima de mi amor propio y allí dude que tanto de amor propio tengo y las diferencias de estar en una relación en base a la necesidad de no sentirte abandonada Y es que el tema de las relaciones es bien complicado porque puedo estar yo emocionalmente estable pero la otra persona que llega a ti vida no tanto, y hablaba con mi psicólogo hasta en Forma de propuesta el hacer un test psicológico a la persona con la que decidiera abrirme sentimentalmente Porque en cierta parte todos cuando conocemos a alguien queremos mostrar lo mejor de nosotros y eso está bien. Son muy pocas las personas que muestran sus defectos y te empiezas abrir emocionalmente a alguien que ya de por sí no es sincero del todo y quizás espante a los hombres por mostrarme sin filtros sea con quien sea y donde esté pero no puedo pretender que todos lo hagan En fin que quiero con todo esto, que seamos honestos con nuestra definición de amor propio y si realmente es algo que hemos desarrollado, por lo que veo no lo he trabajo de forma tan correcta y me pongo la tarea todos los días de hacerlo, me tomo un tiempo para estar sola y sanar, aprender que el amar a alguien no se demuestra siendo permisivo y priorizando absolutamente todo de esa persona, dejando un lado todo lo personal. Hay tantas cosas que aprender de uno mismo que si no lo reconocemos terminamos cometiendo los mismos errores
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