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¡Hah! ¡Eme! ¡Oh! ¡Erre! Hay quienes lo describen como maripositas en el estomago Personalmente de niño eso nunca lo entendí. En mi mente meditaba. ¿Esas mariposas están dentro del estomago? ¿Estarán afuera del estomago? ¿Vivas dentro del estomago? Son seres muy frágiles, y bonitos seria una lastima, sus alas se dañarían y el ácido del estomago las mataría ademas no tendrían aire. ¡Pobres mariposas deberían estar volando por el aire libremente! Seguramente son mariposas muertas las que dicen que tienen en el estomago. Pero no tendría sentido por que no puedo sentir el cereal dentro del estomago. Puedo sentir el cereal en mi estomago si lo pongo dentro de mi camisa. Podría comerlo a donde vaya pero no seria agradable el cereal es duro rasguñaría. Tampoco debe ser eso. ¿Y si, simplemente las mariposas están vivas posadas en el estomago? ¿Como se sentiría eso? A ver... Las patitas de cada una en la piel del estomago. Una vez me camino una araña por la mano, eso no era agradable. Así reflexionaba mientras intentaba imaginar como era aquella sensación. Y tras multiplicar la sensación de la araña caminando por mi mano y trasladarla al estomago desistí de esa idea. También vino a mi mente que los insectos poseen ganchos diminutos al final de sus extremidades para aferrarse a las superficies, ganchos tan pequeños y afilados que se entierran en la piel sin que uno lo note. No definitivamente no puede ser agradable que las mariposas estén vivas posadas en el estomago. ¿Pero y si están vivas posadas en el estomago pero tengo un suéter? Así no sentiría las patitas con sus ganchos, si eso seria mejor. Un gran numero de ellas encima de un suéter. Pero no se siente nada entonces. Solo las veo moverse, son muy lindas pero no se siente nada, no podrán estar allí mucho tiempo, tendrán hambre, sed se pueden aburrir no creo que estén bien. No debe ser eso lo que se siente entonces. Años, muchos años después conocí a alguien que me hizo sentir algo en el estomago pero no se sentía como nada de lo que había imaginado de niño con las mariposas. Sentía como una leve corriente circulando desde el estomago por todo el cuerpo, quizás un temor un miedo, no miedo del que nos prepara para huir o del que nos prepara a un enfrentamiento. Era un temor de hacer algo que le ocasione disgusto, temor a quedar mal frente a ella, temor de dañar a alguien con quien me gustaba tanto estar y compartir el resto de mi vida, temor a llegar a perderla y cuando estaba lejos de ella sentía que no podía respirar tenia esa necesidad inmensa siempre de ir a su lado. Lastimosamente el destino, la vida y sus jugadas hicieron lo suyo, la relación termino después de convivir unos años maravillosos otros no tanto, al final se puso hasta mar de por medio. Y cada quien hicimos nuevas vidas, pero nunca es igual a esa primera experiencia. ¿Y ustedes como se lo imaginaban antes de que tocara las puertas de su corazón? ¿Como lo describían los demás? ¿Y como lo describirían ahora? ¿Todavía no saben de que hablo? Del Amor… Ese sentimiento que a todos nos toca tarde o temprano y que nos hace lograr cualquier cosa por esa persona tan especial, con tal de hacerla feliz y verle sonreír, ese sentimiento que nos motiva a protegerla incluso de nosotros mismos, eso que nos hace querer volver a casa pronto solo para verla y sentirse en paz, que no importe nada mas en el mundo que estar entre sus brazos. El Amor.

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