El peligroso veneno que tenemos en nuestras bocas. No, no me refiero a la lengua que, en algunos casos es el castigo del cuerpo como decían las abuelas. Hablo de una sustancia muy muy toxica que muchos llevamos en nuestras piezas dentales, y por absurdo que sea pagamos por tenerla allí. ¿Su nombre? Es el mercurio, un metal pesado, altamente contaminante extremadamente toxico cuyos vapores pueden y nos envenenan silenciosamente cada minuto de nuestras vidas. Se caracteriza por permanecer liquido a temperatura ambiente, posee un color plateado grisáceo. Se estima que la cantidad mínima que tenemos en una amalgama podría estar generando vapor toxico durante al menos 150 años. Estos vapores se absorben por el organismo y afectan negativamente nuestra salud. En algunos casos puede causar jaquecas, desordenes alimenticios, daños intestinales, trastornos auto inmunes, afecta las glándulas, principalmente la glándula tiroidea. También se asocia al alzheimer así como tendencia a sufrir cuadros depresivos graves. Si has padecido alguno de esos síntomas y eres portador/a de una amalgama dental es muy recomendable buscar ayuda para removerlas, al hacerlo muy posiblemente notes mejorías luego de sacar ese veneno de tu organismo. Es importante considerar que para extraerlas se deben tomar ciertas precauciones. No todos los Odontólogos lo saben o le dan la debida importancia, pues es una formación relativamente reciente. Adicionalmente requiere de implementos especiales tanto para su protección como para protección del paciente. Pues si se tratan como una pieza dental mas, terminara el paciente tragándose buena parte de los residuos, respirando mayor concentración del toxico vapor de mercurio durante todo el proceso de trabajo. La recomendación es investigar y consultar con nuestro odontologo de confianza para saber si cumple con las normas mínimas de seguridad. Entre las precauciones que deben tener nuestros tratantes están: El uso de vestimenta, y mascaras protectoras. Proteger toda la boca de manera que el metal no contamine al paciente, para eso deben tener accesorios especiales en algunos casos hasta hechos a medida y sustancias llamadas quelantes que atraen químicamente los residuos. Cuentan también con extractores de aire (Aparte del típico extractor de fluidos) para sacar rápidamente los vapores. Una vez que ya ese metal esta fuera de nuestro cuerpo tampoco lo desechan a la basura, al ser algo tan dañino debe ser almacenado en recipientes especiales, pues si se tira al agua o a la basura terminara contaminando el ambiente, las plantas animales, el mar los peces, y no queremos eso. Recordemos que todo en nuestro planeta es un ciclo del cual formamos parte.
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