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Alimentación y Autismo Cuando a mi hijo con parálisis cerebral le diagnosticaron Autismo, tenía ya 17 años, y durante esos 17 años su alimentación era la de toda la familia: proteínas, carbohidratos, vegetales y sobre todo muchas harinas, azúcar y lácteos. Cómo soy voluntaria de Olimpiadas Especiales Venezuela, un día asistí a una charla sobre nutrición y tocaron el tema del autismo e hicieron una descripción detallada del comportamiento de Andrés, así se llama mi chico, y la descripción no fue precisamente de su buen comportamiento, al contrario, hablaron de como las personas autistas tenían comportamientos erráticos debido a la inadecuada alimentación y fue en ese momento cuando me di cuenta que había mucha posibilidad de que mi hijo fuera autista, condicion que fue diagnosticada después por un psicólogo. Una vez confirmado el autismo, procedimos a llevarlo con un nutricionista especialista en autismo quien nos elaboró un plan alimenticio eliminando de un tajo las harinas de trigo, los lácteos, el azúcar, la soya, los colorantes y las salsas. En ese momento creí que iba a ser imposible quitarle a mi hijo los batidos de cerelac, las panquecas llenas de sirup, los churros que le fascinaban y todas las chucherías que consumía a diario, pero resultó que no. Poco a poco fui informándome de las distintas opciones que tenía y resulta que con la harina de arroz le hago unas panquecas ricas y en vez de sirup le doy mantequilla de maní sin gluten y sin azúcar, la azúcar la sustitui por hojas de estevia que pongo en agua hervida, cuelo y listo, se pone en un frasco de vidrio en la nevera y los lácteos traté de disminuirlos porque ahora toma leche de almendras, pero como es costosa se la doy si acaso dos veces a la semana, en el caso a la mantequilla le quito la leche colocando los polos de mantequilla en un sartén hasta que se derriten, dejo enfriar y saco la leche con una cuchara tal y como ven en la fotografía, después cuelo y guardo en un envase de vidrio en la nevera al pasar las horas la mantequilla se endurece. Mi hijo Andrés ha avanzado muchísimo después de cambiar su alimentación, las crisis han disminuido, su sistema digestivo ha mejorado un 90 por ciento, su sistema inmunológico está cada día mejor y sobre todo está mucho más atento y entiende todo lo que se le pide. En mi hogar decidimos asumir esos cambios en la alimentación y todos nos sentimos mucho mejor, por lo menos yo he dejado de tener reflujos, entre otros cambios positivos. Definitivamente la alimentación es clave no solo en la atención de las personas con alguna discapacidad, todos deberíamos hacer un esfuerzo para sentirnos bien!

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