Sería una ilusión pensar que todos estamos en igualdad de condiciones para alcanzar la libertad financiera. Por eso, la mejor y más eficaz manera de luchar contra la pobreza es crear puestos de trabajo. Un trabajo puede ser un trampolín para despegar si quieres ser económicamente independiente, pero no dejes que el término empleado se convierta en una prisión. El empleo es lo que hace girar la rueda de la producción, y también es la puerta de salida para millones de personas que viven en la pobreza. Cuando puedas compartir tu carga de trabajo con los demás, anímate a hacerlo de manera formal y respetuosa porque desde nuestra posición de empresarios podemos cambiar vidas, mejorar realidades y contribuir a nuestra sociedad. Porque los emprendedores ayudan a que la economía crezca, así que siéntete bien siendo un emprendedor y sigue involucrando a otros en tu negocio. Por cierto, no importa el precio que ofrezcas por lo que vendes, si los clientes se fueron porque tu producto o servicio no satisfacía sus necesidades, simplemente no volverán, aunque se lo quieras dar casi gratis. Así que deja de vender lo mismo a precios más baratos. En su lugar, innova y crea productos que hagan que tus clientes quieran volver. Mira a tu alrededor, el mercado está abarrotado de empresas con un servicio de atención al cliente mediocre y no hay mejor negocio que captar los clientes insatisfechos de otros. Y no esperes que alguien venga a quitarte el cliente sólo porque esté descontento con el producto o el servicio. Haz tu parte y busca cómo mejorar todos los días. Tus clientes y tus bolsillos te lo agradecerán. * Estas líneas son parte de mi nuevo libro.
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