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@camytorres

Bien día querida comunidad. Hoy les traigo una nueva historia de dos partes, seguimos con el suspenso y el horror. Jejeje. Espero sea de su agrado, disfruten el martes de semana santa para los que están en vacaciones y los demás a seguir con las letras. Platos voladores Cap 1 Una vez más los viejos platos volaban en la cocina haciendo un desastre. Eric no soportaba más esta situación. Necesitaba saber cuál era el misterio detrás de ese desorden de cada noche. Al día siguiente Eric fue a visitar a un sacerdote y le comentó el problema. "Buenos días, hijo, pasa a mi humilde morada", le invitó el sacerdote cordialmente con un gesto de gentileza. "Buenas, padre, He venido hasta usted porque tengo un problema con actividad paranormal en mi casa. Me gustaría saber si usted puede ayudarme". Le habló mientras sus manos mostraban una ansiedad incontenible. "Mi querido, hijo, estoy para lo que pueda hacer. Dame la dirección de tu casa para ir a mirar que sucede". Eric tomó un papel arrugado y amarillento del escritorio del sacerdote, le anotó la dirección. Luego de estrecharle las manos con una sujeción fuerte, Eric se despidió hasta el nuevo día. Llegaba la noche temida por Eric y en su frente blanquecina con algunas manchas de hepáticas, corría presuroso el sudor dibujando el terror de lo que pronto llegaría. La hora llegaba y un manojo de nervios estridentes era Eric. Empezó el bailar de las ollas en la cocina y el ruido frenético del metal chocándose contra las paredes cubiertas de azulejos coloridos, esto hacía que Eric se tomará la cabeza y empezará a rezar. No aguanto más y grito tan fuerte que los vidrios parecieron temblar. "¡Basta ya!". La voz de Eric se quebró en la última sílaba, de pronto el danzar de ollas se detuvo estrepitosamente y el silencio invadió la vieja casa llena de historias. Eric abrió aquellos ojos chinos que heredó de su madre, empañados por la humedad de las lágrimas, volvió a respirar profundo y con una tranquilidad inmersa en la preocupación de la siguiente noche. El desorden era evidente después de aquel frenesí de baile intempestivo. Eric entró en la oscura cocina y con un temblar rítmico tanteó el interruptor, desgastado y con rastros de grasa adheridas debido a muchos años de preparación alimenticia. La luz azulada se encendió en un solo ritmo de electricidad e iluminó el lugar, mostrando el apocalipsis de utensilios esparcidos por todo el piso. Al inspeccionar más el lugar con más detenimiento se dió cuenta de algo, que lo dejó frío y al punto del colapso, en ese preciso instante una olla volaba hacia Eric y una voz de ultratumba le decía: "hijooooo". Eric preso de pánico volteó la mirada y el metal impactaba de frente contra su demacrado rostro. Perdía el conocimiento sumergiéndose en tinieblas. A la mañana siguiente, Eric despertó y sus ojos trataban de enfocar entre la nubosidad del reinicio ocultar. Pasa sus ásperas manos por sus ojos chinos aclarando el panorama. Desconcertado miraba que todo estaba en orden ni una pequeña evidencia del caos nocturno. Eric trataba de reflexionar sobre lo acontecido, y en el preciso instante tres toques fuertes y seguros, hicieron brincar instintivamente al hombre perturbado. Se dirige con cierto enojo y curiosidad. "¿Quiiiién... eeees...?". La voz de Eric denotaba un entrecortamiento de pánico. "Soy yo, hijo, el sacerdote a quien fuiste a ver el día de ayer". Hablaba el padre con seguridad, pero bastante pacífico. Continuará... Camilo Torres ✒️ DRA

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