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@avrorp

En muchas ocasiones, he comentado que me siento afortunado por vivir en Barcelona, me considero fan de esta ciudad, por los detalles con los que acostumbra sorprendernos. Por motivo de trabajo y casi querer, he descubierto que un edificio sin aparente valor, que hasta hace no mucho me gustaba fotografiar por los murales que pintaban sobre su fachada los ocupas que lo habitaban, es el primer edifico construido en l’Eixample de Barcelona. Mucho antes que la Sagrada Familia o el Mercado de Sant Antoni, ubicado a escasos metros. Una vez aprobado el Plan Cerda en el año 1860, propuesta con la que ensancharía la ciudad de Barcelona fuera del perímetro de las murallas medievales, el 1 de enero de 1864 ingresaron en el Ajuntament de Barcelona, la licencia de obras para lo que sería el primer edificio de l’Eixample, antes que existieran las calles que actualmente lo delimitan. Este edificio conocido como La Carboneria por el uso que tuvo sus locales de la planta baja, o Casa Tarragó por el nombre de su propietario, durante los años de la crisis inmobiliaria estuvo ocupado y constantemente decorado con grafitis que llamaban a atención a los transeúntes, entre los que me incluyo. Poco antes de la llegada de la pandemia, se iniciaron las obras para rehabilitarlo y convertirlo en vivienda de lujo. Os dejo un par de fotos de archivo de uno de los gratifis que lo decoraba durante su etapa okupa, y una actual con su fachada en obras.

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