Para los que vivís en este lado del charco, sabréis que algunas localidades de la costa Mediterránea Española, desde hace algunos años se ha convertido en una especie de refugio para Rusos y Ucranianos, pero de los que no tienen problemas para llegar a fin de mes. Desde que empezó la guerra, no había tenido la oportunidad de visitar Lloret de Mar, uno de los municipios de la Costa Brava elegidos por estos ciudadanos del este Europa. Antes del conflicto bélico, era bastante normal encontrar ciudadanos de estos países, pero en esta ocasión, me ha llamado muchísimo la atención la cantidad de coches nuevos de alta gama (mas de 100.000€) con matrícula ucraniana conducidos la mayor parte por hombres. Sin ganas de entrar en polémica por la moralidad de estos hechos, está claro que las guerras afectan de diferente manera según cual sea el poder económico de cada persona. Por una lado, el patriotismo llevó a muchos a dejar todo y volver a luchar por su país, mientras otros tantos parece que lograron escapar para mantener su nivel de vida fuera de sus fronteras.
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