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#Cuento ERGUIDO La verde pradera se extendía como una suave alfombra levemente ondulada en ciertas partes, ancha y abierta hasta cortar por el medio al azul firmamento. La brisa suave peinaba la hierba y no encontraba ningún obstáculo a su paso. El sol llegando casi a su cenit, irradiaba sus amarillos rayos, que imprimían delicadas tonalidades al verde de la pradera. Solamente se oía el suave correr del viento jugueteando en la llanura. Inclinado en su forma normal de andar, un pre hombre lentamente zigzagueaba por entre los matorrales. Nunca había estado tan lejos de un árbol y su instinto le aconsejaba, buscar uno lo más pronto posible. Donde encontraría comida y seguridad. Por descuido se había alejado de los grandes árboles y no se pudo orientar para regresar a ellos, ahora después de mucho andar en sus cuatro extremidades, se sentía inquieto, temeroso, buscando ciegamente un árbol que le diera fin a su temor. Cansado, al no encontrar ningún árbol en su andar entre la hierba, se detuvo y vio a su alrededor, su desconcierto aumento, pues solo podía ver la espesa hierba, alzó la vista y contemplo las puntas de las hierbas por encima de su cabeza, podía agarrarlas con las manos, lo hizo y las atrajo hacia sí, pero no pudo ver más allá, solo mas apiñada hierba. En uno de esos intentos su cuerpo se enderezo y logro ver por encima del matorral, solo un instante y volvió a su posición original agazapándose nuevamente dentro del tupido matorral, le intrigo lo que pudo observar al enderezarse así que intento varias veces ponerse erguido para repetir la experiencia. Tardo en notar una pequeña diferencia, podía enderezarse, ver por encima del manto de hierbas. Lentamente volvió a hacerlo, se enderezó por más tiempo que las veces anteriores y contemplo al ondulante alfombra de hierbas que se perdía en el horizonte. Poco a poco fue notando la diferencia, su vista paulatinamente se iba acostumbrando, a diferenciar lo cercano y lo lejano. Más de una vez estiro su mano tratando de alcanzar la línea del horizonte, comprendiendo que no estaba tan cerca como las hierbas. Diviso una figura que le hizo recordar un árbol, corrió hacia ella esperanzado, corría en las cuatro extremidades atravesando el tupido matorral, se detuvo y se irguió, la figura no estaba frente a él, la busco y la diviso hacia un lado, giro y camino erecto unos pasos, se agazapo y corrió, deteniéndose y levantándose para observar donde estaba la figura del árbol. Una y otra vez corrió agazapado y luego se detenía se erguía para contemplar si aún divisaba la figura, la ubicaba y emprendía de nuevo la marcha. Cansada de andar, desconsolada y temerosa, se dejó caer al suelo, sus fuerzas la abandonaron, como la abandonaron sus compañeros al ser sorprendidos por un gran felino, todos huyeron en una dirección y ella desesperada huyo sin ver hacia dónde y se encontró en la llanura, entre las altas hierbas. El felino no la había perseguido, su olor se lo llevaba el viento y le atrajo el movimiento y la algarabía que hacían los pre hombres al correr hacia las protectoras ramas de los grandes árboles. Se irguió y contemplo el horizonte, reanudo su andar, cada vez más tiempo en posición erguida, con la vista en dirección a su objetivo, el árbol. Un sonido conocido llego hasta el, se detuvo, oteo el aire, conocía aquel olor. Presuroso avanzo en dirección del sonido, lo oía más cercano, aparto los matorrales y contemplo aquel ser de su especie que tirado en el suelo, gemía, era una hembra. La alzo sus ojos y vio al macho frente a ella, no lo había visto antes, su miedo y su angustia cedieron ante la expectativa de que pudiese ser ayuda, apoyo y compañía. Ambos se veían, el macho comenzó a revisar el cuerpo de la hembra, buscando heridas, estuvieron observándose y revisando mutuamente hasta que el viento trajo hasta ellos un olor que representaba peligro. El pre hombre se irguió y contemplo la llanura, vio ondularse y moverse la hierba amenazadoramente, algo que representaba peligro para ellos venia por entre la maleza. Busco su punto de esperanza, la figura del árbol, agarro a la hembra por el brazo y la arrastro en dirección del árbol, corría erguido, la hembra en sus cuatro extremidades intentaba mantener el avance del macho, de vez en cuando miraba hacia atrás. #EnEspañol, #Español,#VenezolanosenelMundo, #Pa´todoelmundo

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