#Pa´todo el mundo, #En español, #Español #Reflexíon, #HistoriasDeVida Hay momentos en los cuales me siento deprimido, se me ha acabado la cuota de optimismo y no puedo recargarla de inmediato, entonces la depresión se hace dueño de la situación. Esos momentos en los cuales contemplas la realidad de una manera aterradora, todas las situaciones y conflictos se presentan agigantados o uno se va empequeñeciendo a medida que comienzan a recorrer por la mente todas las cosas agobiantes que te oprimen el corazón y te calientan el cerebro. Las deudas se acumulan ya que el ingreso se ha ido en su mayoría en comprar alimentos para el sustento diario, lo poco que queda se va en otros gastos menores, no has podido echar gasolina pues al vehículo se le ha espichado un caucho y hay que esperar un chance para adquirir uno nuevo, los artefactos eléctricos necesitan reparación o mantenimiento, uno a uno van quedando en la cola de espera del efectivo para arreglarlos, necesitas renovar los bombillos que se han quemado, sentado frente al monitor de la PC, intentando pescar un momento del servicio de internet y ver cómo se va la mañana y quedas con muy poca cosa lograda y te cobran la cuota por un servicio inconstante que se interrumpe cada dos segundos y piensa que es mejor tener ese poquito a no tener nada, así otras cosas se van sumando a la lista de espera. Debido a la situación país, te ves impedido de obtener ingresos, realizando alguna que otra actividad productiva, no teniendo empuje financiero inicial se hace cuesta arriba generar nuevo ingreso y aquello que has comenzado tímidamente se viene abajo por que no hay suficiente demanda o no interesa mucho lo que estas ofreciendo. El panorama se ve muy sombrío, caminas a tientas por una calle semi oscura tratando de apoyarte en las paredes para no caer, inseguro, buscando desesperadamente algo que te ayude a recobrar tu valía, tu optimismo, que te ayude a enfrentar y vencer la situación que te está hundiendo en un marasmo de confusión, agobio y no sé qué mil cosas más que te impiden vivir Entonces qué hacer?... Muchas personas se hunden en esas aguas turbias, comienzan a descender en ellas sumergiéndose cada vez más profundo, perdiéndose en la depresión , que algunas veces lo llevan a desenlaces fatales, o a navegar saliendo a veces a la superficie en donde pueden tener la oportunidad de ser rescatados. En ocasiones que he sentido esta ola de depresión, he intentado utilizarla, dejándome llevar por ella, cuidando no profundizar, pero si dejar que me traiga recuerdos nostálgicos de épocas pasadas en las cuales podía disfrutar de placeres y comodidades , personas y lugares. Con el revivir de esos tiempos, las lágrimas inundan mis ojos y la añoranza abraza mi corazón y cubre la pantalla de mi mente, trasladándome , reviviendo, sintiendo, todo aquello que fue en el pasado. También como ahora, me siento a escribir, para ver desde otra perspectiva esta situación al intentar trasmitir con palabras, lo que me ha llevado a ella, al lograrlo salgo del marasmo, empiezo recobrar mi ánimo, me siento bien, sonrío y comienzo a obtener una porción de optimismo, que aumenta progresivamente. Termino de escribir esta reflexión y veo el Sol radiante de mi optimismo iluminar todos mis sentidos, respiro profundamente y…. ¡ME SIENTO MUCHO MEJOR!
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