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Y@Yordyz

(para los amantes de las historias) Un día una niña se miró al espejo por primera vez. Al contemplar su rostro ella sonrió y le dijo hola y se puso feliz al ver que aquella niña con cabello despeinado y con la cara sucia le respondió el saludo. La niña no conocía a ningún niño pues ella estaba aislada en un aserradero donde su abuelo había muerto años atrás. Ella escuchaba los gritos de los niños que jugaban como todas las tardes en el callejón sin salida donde se encontraba el aserradero. Ella era muy pequeña y le preguntaba a su madre ¿Cuándo podría ir a jugar con los otros niños? A lo cual su madre siempre le contestaba lo mismo. -Un día de estos. La pequeña tomaba el sol por un tragaluz y a veces ella se preguntaba qué habría allá afuera. Ella se miraba a sí misma y luego iba a verse en aquel espejo antiguo y de nuevo saludaba aquella niña de sonrisa inocente y pura. Un día le hizo una petición inusual a su mamá. Ella le pidió a su madre que la bañara y le pusiera un vestido rosado que había visto en el baúl que tenía su madre cerrado. La madre se puso triste al escuchar la petición de la pequeña y accedió a su petición. La niña se fue a ver al espejo para enseñarle el vestido a su amiga y se emocionó al ver aquella hermosa niña con un vestido igual al de ella. Ella siguió viéndose en el espejo por varios días hasta que un día le pregunto a su amiga, por que no contestas? Te ríes conmigo y te vistes igual que yo pero nunca contestas ¿Acaso eres muda? No escucho respuesta alguna. Ella triste regreso a dormir en el catre que su madre siempre le sacudía antes de dormir, en su sueño jugó con aquella niña del espejo, pero en un momento del sueño se peleó con ella por lo cual al día siguiente no fue a ver aquella niña al espejo pues se sentía muy ofendida por ella. Un día su madre caminando en la forma que siempre lo hacía cuando estaba con la niña, salió tan de prisa que olvidó cerrar la puerta y la niña tuvo curiosidad por ir a ver qué pasaba allá afuera al escuchar los gritos de los niños jugando. Ella se sintió un poco temerosa pero después de estar un rato viendo a los niños jugando decidió que era hora de ir a preguntarles si podía jugar con ellos. Los niños al verla corrieron asustados y algunos la comenzaron a insultar diciéndole niña mono, pues ella había nacido con una deformidad que le afectaba su columna y que sus piernas encorvadas la hacían caminar en cuatro patas. Como su madre siempre caminaba así cuando estaba con ella, la niña lo miraba normal y no sabía lo que estaba pasando hasta que miro con detenidamente a todos y cada uno de aquellos niños y se comenzó a preguntar por ellos podían caminar en dos pies y el por qué sus manos se veían diferentes. Mientras ella trataba de entender, los niños con crueldad y con poca empatía la seguían llenando de insultos y maltratos, cuando estaban a punto de lanzarle piedras vio a su madre corriendo hacia ella en dos pies, llegó justo a tiempo para salvarla. Su madre llena de miedo al ver lo que podría haberle pasado a su hija la abrazo fuertemente y la cubrió de besos mientras la llevaba de a casa para ponerla a salvo. La niña tomó las manos de su madre y las miro por un momento y notó algunos cayos en sus nudillos, puesto que su madre se había esforzado por mucho tiempo para caminar de la forma que ella lo hacía. La niña besó las manos de su madre dándole a entender que ella no estaba enojada con ella y que al contrario le agradecía el sacrificio que ella hacía para que ella no se sintiera mal. La niña después de secar las lagrimas de su mamá y darle un beso en la frente, le sonrió dejándole en claro que la amaba y después de un rato, decidió ir a mirarse en el espejo de nuevo. En esa ocasión miro a la niña del espejo y le dijo: -Te perdono por lo que dijiste en mi sueño, ahora se que tenías razón... Se que no somos normales, pero tú y yo somos iguales, con la diferencia de que tú eres muda y solo hablas conmigo en mi sueño. La niña siguió mirándose al espejo por unos minutos y hablando con su amiga muda hasta que días después su madre la llevo a un lugar frio y muy limpio, de un momento a otro se encontraba rodeada de personas vestidas de azul y con muchas luces. Ella sentía mucho miedo puesto que todo esto era nuevo para ella, solo veía a esa personas cubiertas con batas, guantes y algo que les cubría parte de su cara. La madre le explico que no pasaba nada, solo debía relajarse y tomar una pequeña siesta y al despertar ya estarían en casa. La niña acepto pero como petición especial pidió que su amiga estuviera a su lado y su madre así lo hizo. Colocaron un espejo pequeño a lado de ella, la niña le dio un beso a su madre y a su amiga y con una sonrisa cerro sus ojitos mientras aspiraba el gas de la manguera que le habían colocado. En el sueño ella camino por un túnel muy luminoso donde al final la esperaba su amiga feliz y juntas gozaron jugando y corriendo, incluso volando, como nunca antes lo había hecho en la tierra. Su madre recibió la noticia, para la cual estaba preparada antes de que la niña fuera sometida a cirugía. -Señora su hija no resistió la operación... Le comunico el doctor. Ella se aferró al cuerpo sin vida de su hija y lloró amargamente, asi fue noche tras noche hasta durante años hasta que un día sintiendo su corazón más aliviado fue a sacar el paquete que le fue entregado en el hospital con las pertenencias de su hija. Abrazo y olió la ropa de su pequeña que aún estaba impregnada con su aroma, después saco aquel espejo que para su sorpresa estaba calcada la carita de pequeña hija, como si fuese una fotografía. Ahora aquel espejo siempre está rodeado de flores y la madre lo limpia con mucho cuidado para no maltratar a quien fuera la única amiga de su pequeña hija.

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