Jesús lava los pies de los discípulos (Juan 13:3-8) Este acontecimiento íntimo donde el Señor lava los pies de los discípulos no solo nos muestra la capacidad de Jesús para limpiar y enderezar nuestro pasos sino que también nos enseña la humildad como base fundamental para servir a otros ayudándoles en su caminar en la fe. Y es que cuando se decide tomar su palabra como lumbrera personal recibimos el legado digno de lavar los pies (pasos) con nuestro ejemplo a todas aquellas personas que luchan por no rendirse en su búsqueda en Dios o que desean conocer del Señor. Mi gente es cierto que cada quien es responsable de su propia conducta pero en nosotros esta la bendición de ser luz. Tenemos una gracia que nos respalda y un amor que puede impactar vidas para bien. Con el tiempo aprendí que lavamos los pies (modo de andar) de los demás cuando: 1. Oramos unos por los otros (Santiago 5:16) 2. No usamos nuestra boca para hablar con ligereza de los demás (Levítico 19:16-18) 3. Exhortamos con bondad a quien esta en peligro de caer (I Timoteo 5:1-2) 4. Estamos dispuestos a practicar la piedad y amor para que otros reciban Sanidad interior (I Juan 3:16-18) 5. Asumimos con valentía los deberes morales establecidos en la palabra de Dios. Entendiendo que no somos perfectos pero en Cristo tenemos redención (I Juan 2:1-3)
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